LUCAS —Creí que habías dicho que su padre la hizo huir a Arizona para vivir con un amante—. Preguntó. —Eso dije—, gemí dándome la vuelta para ver al hombre familiar pasándose los dedos por su pelo rubio con frustración. —Pero ha vuelto y con él. —Vas a ir a por mamá, ¿verdad papá?— preguntó Esme con los ojos llorosos. Asentí, agachándome junto a mi hija. —Por supuesto, volveré enseguida, ¿de acuerdo? Ella asintió y yo salí por las puertas. Recorrí a toda prisa los numerosos pasillos de la escuela antes de llegar por fin a una salida trasera donde aparcan los profesores. La vi quitarse su largo pelo castaño de la coleta que llevaba hace unos minutos. Estaba hiperventilando, su respiración era agitada mientras rascaba suavemente la cabeza del gato. Había cambiado mucho físicamente. Cu

