Llega hasta mi oído y muerde el lóbulo de este, tengo ganas de gritar y alejarlo, pero la fuerza con que me toma me duele y me quedo quieta. –Me encanta cuando te comportas como una fiera, eres tan, desvergonzada Maia, mira nada más, abofetearme, a mí, que altanera –me aleja con fuerza, hace que le mire fijamente, acerca su rostro, deja un beso casto en mis labios. –Es la hora del show de Rose –sonríe y de un empujón me aleja, me tropiezo un poco, pero logro estabilizarme. –Ah, por cierto, con respecto a ese trabajo, me lo pensare, la verdad es que con esto que hiciste, me da hasta asco mirarte, así que, al bailar te largas y esperaras mi llamada –me lanza un beso. –Pero de mí, no te libras. Se aleja con prisa de mí y sale del camerino. Un par de lágrimas se deslizan por mis mejillas, pe

