Nací para ser el sucesor de mi padre, el mafioso Solsnetskaya. Hijo de Serguei Mikhailov, fui moldeado desde los 10 años para estar un día a la cabeza de todo lo que habían creado mis antepasados, y de generación en generación lo convertimos en un gran imperio.
Recuerdos adelante:
Hace 11 años conocí a una chica, me enteré por uno de mis soldados de que un avión no autorizado había aterrizado en Moscú, sentí curiosidad porque nadie tenía el valor de entrar en mi país sin que yo lo supiera.
Les dije que investigaran y fui a ver que era y allí estaba ella, bajita, con cara de mala hostia y los ojos más bonitos que he visto en mi vida, solo que en esos ojos también había furia, estaba tan atrapado en esa mirada que no me di cuenta cuando me disparó, maldita sea.... Me disparó y consiguió escapar.
Empecé a averiguar quién era aquella belleza, entonces descubrí que se llamaba Zoya Condello, hija de mi mayor rival, Pasquale Condello, y que moya boginya (mi diosa) sólo tenía 15 años, así que me pregunté qué podía haber pasado para que aquellos ojos fueran tan fríos.
Indagando un poco más descubrí que sus hermanos gemelos habían sido descuartizados y se los habían enviado como recuerdo mientras ella estaba en el campo investigando la muerte de su madre.
Recuerdos apagados:
El presente
Han pasado cuatro años y nunca he olvidado a esa chica, he intentado olvidarla, olvidar esa mirada en todos los sentidos, me he acostado con todas las mujeres posibles en este país, pero cuando me tumbo en la cama los ojos de esa chica son lo último en lo que pienso.
Hablé con mi subjefe, Dimitri, y con el consejero, Boris. Tengo que tener a esa mujer para mí, ataré su destino al mío.
Durante muchos años ha habido una guerra entre Zoya Condello y la familia de Solsnetskaya, pero hoy todo cambiará... Cuando les digo esto, ambos me miran como si estuviera loco.
- ¿Te has vuelto loco? La chica odia a los rusos, ¿te das cuenta? - Dmitri dice
- Sigo pensando que te matará mientras duermes. - Boris se ríe.
Sin importarme lo que digan, cojo el teléfono y llamo a su padre, todos pensarán que estoy loco y lo estoy, pero esa chica será mía cueste lo que cueste.
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Llamo a Pasquale y le hago mi propuesta, el viejo acepta sin pensárselo dos veces, en dos días me voy a Italia. Firmaré este acuerdo yo mismo.
Llego a casa, me doy una ducha, me pongo ropa cómoda y empiezo a hacer las maletas, tengo que volver a ver a Zoya.
Cojo el avión dos días después, Boris va conmigo y también algunos soldados, un vuelo de 9 horas y 52 minutos, y me pregunto cómo voy a verla.
Llego a Italia y no pierdo el tiempo, voy directamente al cuartel general de Pasquale, cuanto más rápido mejor. En la sede, después de 30 minutos, voy a la oficina.
- Bonjorno Pasquale. - Digo al entrar.
- Bonjorno, vamos al grano.
La oferta que me hizo por las drogas y las armas está lista, así que dígame: ¿cuándo piensa casarse? - A veces pienso que está más ansioso que yo por deshacerse de su hija.
- 4 meses, y el compromiso en 2 semanas. Creo que es suficiente. - Se lo digo sin rodeos y él está de acuerdo.
En cuanto salgo por la puerta del despacho, veo a Moya Boginya (mi diosa), la miro y vuelvo a ver esos ojos, los mismos que tenía cuando la conocí y me enamoré, pero ahora convertida en mujer, me deslumbran sus curvas, sus pechitos duros, ¡hostia puta! No lleva sujetador y quiero sacarla de aquí ahora mismo, llevármela y darle una bofetada en el culo para que aprenda a salir de casa en sujetador.
- ¡Mierda! Nikolai, te olvidaste de decirme que estaba buenísima, con todos mis respetos. - me susurra Boris y lo fulmino con la mirada.
- Te voy a pegar un tiro en la cara para que veas que tú también estás buena. - le digo y él se ríe de mi respuesta.
Llego al hotel y lo primero que hago es pensar en moya boginya.
Me siento en la silla y empiezo a alisarme la polla, pensando en el cuerpecito caliente de Zoya, ese culito redondo, quiero meter mi cara ahí y saborearlo, aumento la velocidad imaginándome chupando esas tetitas duras y lamiéndome su coño, bombeo unas cuantas veces más y mi mano está toda embadurnada de mi semen.
Me doy una ducha y me voy a un pub que tiene un colega mío. Creo que también tengo derecho a disfrutar. Llamo a Boris, que contesta enfadado.
- ¿Pero ya no puedes practicar sexo tranquilamente? - dice, y oigo una voz femenina que murmura algo, ciertamente acompañada.
- No olvides que sigo siendo tu Don, vámonos que tenemos que ir al bar de Max donde encontrarás más putas para comer.
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Bar de Max
Cuando llegamos, nos sentamos en una mesa un poco apartada, pero a la vez se podía ver todo el local, cuando miré a la puerta, mi mirada se clavó en Zoya con un amigo.
Siento que se va a ir a la mierda, en el momento en que mis ojos y los suyos se encuentran y veo sus ojos encendidos, en el momento en que llegó había una puta sentada en mi regazo.
- ¡Que mierda! - La miro a ella, que se está bebiendo tres chupitos de tequila. Si sigue así, me la llevo y me importa una mierda todo lo demás.
- Por lo que veo, tienes una bomba de relojería entre manos y puedes estar seguro de que te lo va a hacer pasar mal el resto de tu vida. - Boris se ríe con un vaso en la mano, pero yo le miro seria y él deshace su sonrisa.
Creo que tengo que cuidar de mi futura esposa.