Capítulo 27 Y los celos regresaron. Estábamos muy contentos en el bar de la enorme mandíbula de tiburón, bailábamos, bebíamos y comíamos una rica botana de camarones empanizados. Y de repente la magia se esfumo como otras veces, dentro de bar, por supuesto que había otras personas y entre ellos hombres, algunos con sus parejas y otros solos. Lo empecé a notar incomodo, su actitud era distinta, yo estaba un poco eufórica al calor de las copas, pero eso no modificaba mi conducta o mi comportamiento, yo bailaba con él, siempre tuve dos pies izquierdos, siempre fui muy tiesa para bailar, mis movimientos en ningún momento eran o fueron sexys. Y de manera arrebatada me toma del brazo fuertemente como de costumbre y me dice vámonos, apenas si alcance a recoger mi bolso. Como siempre salí

