Capítulo 37 Resurgir. Resurgí con un beso apasionado, esos sentimientos que tenía guardados en lo más profundo de mi ser, mi cuerpo estaba árido por falta de amor y caricias. Después de tanta soledad y sufrimiento no sabia si yo merecía ser feliz o el tiempo ya se había agotado. Con ese beso reviví quería que no terminara nunca y me di permiso de disfrutar ese beso inmensamente, sentía una parte de su cuerpo erguido y eso provocaba en mí una impaciencia terrible, quería decirle vámonos de aquí necesito ser tuya, en este momento. Por fin logro contenerse y terminar el beso que nos había conectado a la perfección, muy avergonzado lo veía en su rostro de todos colores. - Mil disculpas María Ángela. Me decía mientras tomaba suavemente mi mano para levantarme del césped. - No tienes po

