De lo único que podía estar segura es que me había ganado el enfado de Jon por mucho. ¿En qué estaba pensando? Al abrir los ojos, Nigromante estaba a mi lado. —Hola, creí que ya había amanecido. —Despertaste muy pronto. ¿Qué tal tu sueño? —Fue reparador. ¿No has dormido nada? Lo negó con la cabeza. —Nigromante… ¿Crees que Jon esté enfadado conmigo? Sus cejas se arquearon, iluminándose en su mirada un gesto divertido. —Por supuesto que no. Es un tipo mayor y con muchos años viviendo, no lo parece, pero ve las cosas de un modo más razonable. Así que no te preocupes. Sus palabras aliviaron de cierto modo mi culpabilidad. Mi curiosidad tomó preeminencia una vez más. —Además, estaba convencida que el tema de Farga había quedado sepultado. Pero hora ese hombre que ha salido de la nad

