Adara Collins. —Hola, querida— —Hola James— él me regala una media sonrisa— ¿puedo pasar?— —Eso ni siquiera debes de preguntarlo, mi amor— se hace a un lado dejándome pasar. Me adentro con lentitud, observando y recordándolo todo a su paso. Su respiración se siente en mi nuca, está olfateándome, lo sé. Le encanta hacerlo. —Extrañaba tanto tu perfume— Lo sabía. —Si, me doy cuenta de ello— volteo a verlo, observando su ropa elegante, como siempre— ¿y Alonso?— trato de distraerlo. Miro su bonito suéter azul enlazarse en su hombro y pecho, sobre una camisa negra. —En su departamento— —Ahh vale— desvío mi mirada hasta la puerta, sus ojos no se despegan de mi— Creo que es momento de hablar— mi voz tiembla un poco. —Tienes toda la razón, siéntate bebé, traeré algo de tomar— —De acue

