Enfriar mi corazón

1282 Words
CATALEYA Habían pasado 2 semanas, mi corazón aun dolía, no podía recuperarme, mi amado alfa, mi adorado príncipe se convirtió en sapo destruyendo hasta lo más profundo de mi alma, estábamos en una pequeña pieza, tuve que sacar mis documentos nuevamente, y comprar ropa, menos mal siempre fui ordenada con mi dinero, y como vivía en la casa de la manada jamás gasté tanto, pude arrendar una pequeña pieza, de dos ambientes, estábamos en el reino humano, aquí nadie nos encontraría. — Estás segura de hacer esto Cata, si lo haces, jamás encontraremos a nuestro compañero, no lo veremos incluso si lo tenemos en frente. — Para qué quieres un compañero, ¿quieres que nos rompan nuevamente? — No — susurró Azu, podía sentir su dolor, igual que el mío era agobiante, me estaba matando, así de decidí congelar mi corazón, mi madre tenía ascendencia bruja y una vez la vi haciendo este ritual para una mujer cuyo compañero había muerto, su corazón dolía y no lo podía soportar, me fijé paso a paso lo que hizo y lo gravé en mi memorias, quizás dentro de mí, sabía que algún día lo necesitaría — ¿tienes todo?. — Sí, empezaré — medité un momento para poder concentrar mi energía, en un papel que dejé toda la noche a la luz de la luna, escribí mi nombre y fecha de nacimiento rodeada de un corazón, lo doblé 3 veces y lo amarré con hijo rojo, haciendo 7 nudos, lo puse en un pequeño frasco que tenía tapa, vertí 7 gotas de mi sangre y luego agua, lo tomé en mis manos tratando de concentrar lo poco de energía que me quedaba. — Yo, Cataleya Kurt, congelo mi corazón, jamás volverá a sentir amor, ni tristeza, lo congelo para que jamás deje entrar a ningún otro hombre, lo congelo para que no sienta a ningún compañero, lo congelo para que no sufra nunca más el dolor de amar a alguien, yo Cataleya Kurt, congelo mi corazón hasta que este hielo se derrita en manos de mi compañero amado, así sea hecho está, hecho está, hecho está — cerré el frasco y lo puse en el congelador. — Bueno Azu, hecho está, mañana dejaremos de sentir dolor. — Está bien Cata, yo te apoyo, estaremos mejor solas. Así es – me fui a acostar mi corazón y mi alma aún dolían por el vínculo roto y por el amor que sentía por Dimitri aun antes de saber que era mi compañero, mi alma estaba partida en mil pedazos, pedazos que debería armar con calma y tiempo, ya me había asegurado de que jamás nadie se volvería a meter en mi corazón y jamás le daría el poder de destruirlo. — Lo bueno es que no tuvimos sexo. — Susurró mi loba. — Que tiene que ver eso Azu. — Tiene mucho que ver, aún eres virgen, por lo tanto, no tendremos períodos de celo, el celo nos hubiera llegado cada 6 meses y sin un lobo que nos ayudara, hubiera sido muy difícil de soportar. — Bueno, algo es algo, que bueno que me lo dijiste así evitaré cualquier contacto con machos. Ahora durmamos, mañana será otro día. ALFA DIMITRI Habían pasado dos semanas desde que cometí el error más grande de mi vida, abandoné y destruí a la única mujer que me había amado, ella sería mi luna y hubiéramos sido tan felices, el dolor del vínculo roto aun persistía pero no tan fuerte como el día que volví a casa, era un dolor soportable aunque me tenía débil, estaba en la oficina y mi estómago me estaba matando, ya no había desayuno, ya no había orden, ya no estaba mi dulce Cata con su sonrisa esperándome con desayuno y mi tableta para el dolor, desde que se fue no solo mi estómago sufría, si no también mi cuerpo, mi alma, mi corazón, todo olía a ella pero ya se estaba desvaneciendo, en mi cajón tengo los restos de su ropa donde puedo preservar su aroma, su dulce aroma a jazmín y vainilla, los almuerzos me dañan aun más mi estómago, la nueva asistente es un fiasco, no sabe nada de mí, esta es la 3ra asistente que tengo en dos semanas, estaba pudriéndome en mi miseria cuando entró Josh. — Alfa… — Dime que pasa… — Te busca tu futura esposa. — ¡¿Que?! Quedamos en vernos en 2 meses más, yo ocuparía ese tiempo para buscar a Cata. — Bueno, parece que le importó un carajo tus planes, está aquí, esperando por ti. — suspiré frustrad. — Dile que pase. — pude sentir su aroma, era olor a lavanda y yerba buena, un aroma suave pero no causaba nada en mí, no como el aroma de mi luna. Entró contorneando sus caderas de manera vulgar que me hizo arrepentirme hasta lo más profundo de mi ser de haberla elegido, su mirada era fría y calculadora, sus cabellos eran negros y sus ojos grises, era una hembra hermosa pero no causaba nada en mí, incluso mi Cata causaba más en mí antes de tenerla como compañera. — Que haces aquí Catalina, quedamos de vernos en 2 meses cuando fuera nuestro matrimonio. — Vaya, hola para ti también Mitri. — ese apodo lo odiaba, solo Cata me podía poner un apodo, solo ella. — Dimitri por favor, no acortes mi nombre — Le dije de manera fría y cortante. — Seremos marido y mujer en 2 meses Dimitri llámame Cata. — Jamás — jamás usaría ese nombre con ella, ese apodo de amor solo era de mi dulce Cataleya. — ¿Qué pasa contigo?, te siento diferente. — ella olfateó el aire — ¿qué le pasa a tu lobo? — Nada mi lobo está bien. — Claro que no, cuando nos conocimos sentí su rechazo y molestia hacia mí, pero podía sentir su poder, ahora no hay nada, no siento a tu lobo, qué pasó con él. — Nada que te importe — Catalina se levantó y golpeó la mesa con la palma de sus manos. — Claro que me importa Dimitri, te elegí por ser uno de los alfas más poderosos de territorio, casi tanto como mi hermano, si no tienes ese poder y a tu lobo, no eres nada más que un débil omega. — ¡¡¡CALLATE!!! No te atrevas a ofenderme Catalina, cuida tus palabras o créeme que te enviaré a tu m4ldita manada con una patada en el culo. — Escúchame imbécil, si crees que dejaré que un débil como tú me hable así, estás loco, me voy, pero espero que en 2 meses cuando venga, sienta el poder que sentía cuando nos comprometimos, si no es así, créeme que te mandaré al infierno, yo no me casaré con un débil, para eso me quedo con mi compañero. — Catalina se levantó furiosa y se fue, se notaba lejos su sangre alfa, era fuerte, y decidida, una luna perfecta, pero yo quería a mi Cata, mi dulce Cata, y la iba a encontrar. — Josh – Grité por el enlace. — Alfa – Llegó Josh a mi oficina. — Te quedarás a cargo de la manada por estos meses, iré por Cata, no me dejaré vencer, ella debe volver conmigo, todo es un desastre sin ella, yo soy un desastre sin ella — le dije a mi amigo tratando de que me comprendiera. — Dónde irás — A todas partes, seguiré su aroma, sé que puedo encontrarla. — Lo que digas alfa – me puse de pie y fui a mi hogar a buscar ropa, no descansaría hasta encontrar a mi luna, y traerla de vuelta.
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