Me encuentro tranquilamente lavando en el río y de repente alguien me pone una bolsa en la cabeza, siendo tomada por dos hombres. Lo que sentí a continuación es un golpe seco de una superficie dura como la madera, cuando me dejaron en ese lugar y otro producido por la puerta de lo que según parecía pertenecía a la de un carro. Ya no sentía ninguno de los dos hombres, pero si sentía la presencia de alguien que me observaba. Mi boca estaba atada con una mordaza y como también estaba amarrada de brazos y piernas, tampoco podía moverme ni sacarme la bolsa de la cabeza la cual cubría mi visión. Tiempo después, escuché una voz conocida que de forma calmada me dijo: ???: No te sorprendas se me ves, ni tampoco grites cuando te saque la mordaza, pues no pienso hacerte daño. ¿De acuerdo? Yo as

