Cuando llegué al palacio, me dirigí directamente al despacho del faraón, teniendo cuidado de no encontrarme con Yashira ya que siempre andaba por esa parte del palacio. Gracias a los dioses no me la encontré y llegué sin muchos imprevistos al despacho del faraón. Le di unos toques a la puerta, pero nadie me respondió. Pensé que estaba en el campo de entrenamiento, pero no iría hasta no asegurarme si realmente estaba allí, ya que quedaba bastante retirado. Se lo pregunté a un soldado pero el mismo no sabía decirme donde estaba. Cabizbaja estaba volviendo hacia donde se encontraba la princesa y me encontré con la mujer que menos quería encontrarme. Suspiré preguntándole a los dioses que había hecho mal para encontrarme a esta mujer. Yashira: ¿Qué haces tú aquí? Alguien como tú no debe

