Capítulo 7

647 Words
Aquella palabras del faraón realmente me ofendieron mucho, yo bajo ninguna circunstancia, habría usado ese hecho tan desagradable para ganarme su favor, eso sería caer muy bajo. No me aguanté, levanté la vista y le dije seriamente: Dalila: Yo bajo ninguna circunstancia usaría un hecho tan desagradable, para ganarme su favor soberano. No se de donde saqué el coraje para decirle eso y mirarlo de forma desafiante, pero realmente su injusto comportamiento hacia mí, me estaba cansando. Él sostuvo su mirada con la mía, me daba la sensación que no se esperaba esa respuesta de mí. Hasta que dijo: Hatem: Muy bien, espero que sea así. Y sin decir otra palabra se fue, era seguro que lo había molestado por mi osadía, pero realmente era algo que debía decirle. Estaba cansada de que pensara que yo quería sacarle algún provecho a él, usando a la princesa para mi propio beneficio, sobretodo me tenía bastante molesta que pensará que era igual a todas las demás. Sin hacerme más la cabeza, bajé hasta el jardín para encontrarme con mi amiga Lupe y distraerme un poco. *** Unos días después, se escuchaba por el pueblo que Hatem contraería matrimonio, aunque nadie sabía con quien. Obviamente yo estaba al tanto de esta situación y de como por ese matrimonio, la relación entre Alia y su hermano está bastante tensa, pero eso era un problema de ellos y alguien que como yo trabajaba en el palacio, tenía que hacer oído sordo a las grandes discusiones que ambos tenían. Llegando a los aposentos de la princesa, me la encontré sumida en los documentos del palacio. Dalila: Buenos días, princesa. Aquí le dejo su desayuno. Alia: Gracias. Dejó de lado sus documentos y empezó a comer, yo me quedé a un lado y le comenté: Dalila: Se anda comentando en el pueblo, que el faraón pronto se comprometerá. Alia: Es una información que tarde o temprano se iba a expandir. Dalila: Pero no saben quien es la comprometida. Alia: No tardaran mucho en enterarse. Desde aquella pelea con su hermano, la princesa empezó como actuar con más madurez, si se le puede decir y centrarse solo en los asuntos del reino. Se comunicaba con su hermano, pero ya no la sentía tan cercana a él. No me gustaba nada que la relación entre hermanos estuviera tan tensa. Una vez que terminó de desayunar, le propuse dar un paseo para que se distrajera un poco, pero no un simple paseo por el jardín. Dalila: Princesa… ¿se animaría dar un paseo por el pueblo? Alia: ¿Por el pueblo? Dalila: Así es, para que no esté siempre encerrada en estas cuatro paredes. Alia me sonrió y dijo que la ayudara a elegir su vestimenta, pues así no era conveniente que fuera al pueblo, llamaría mucho la atención a no ser que saliera con guardias o con su propio hermano. Le elegí la vestimenta más humilde que encontré y cuando estuvo pronta, salimos rumbo al pueblo. Recorremos los diferentes puestos, la llevé por lugares, donde vendían lindas telas incluso alguna que otra alhaja, que solo aquellos que tenían poder adquisitivo podía comprar, los humildes como nosotros, nos compramos colgantes o pulseras, que estaban hecha con fibras de lino. El lino es una planta donde sus pequeñas fibras, sirven para ser tela, no tiene color sino que el mismo es de color blanco, solo aquellas personas que tenían una buena posición económica podían teñir la tela. Alia se entretuvo mucho, mirando los diferentes puestos en el pueblo, por lo menos se animó un poco y después de un rato, regresamos al palacio. Dalila: ¿Le gustó su paseo por el pueblo? Alia: Sí, estuvo muy entretenido además me compré un hermosa tela para un vestido. Me hizo bien salir un poco del palacio. Dalila: Me alegra mucho que lo haya disfrutado. – dije feliz – .
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