Transcurría mi día como cualquier otro, no porque fuera mi cumpleaños, dejaría de lado mis tareas y de paso me encontré con el faraón que tranquilamente se acercó a mí. Hatem: Buenas tardes, Dalila - dijo con una sonrisa. Dalila: Buenas tardes, soberano - le respondí con la misma seriedad de siempre. Hatem: Tu padre me dijo que era tu cumpleaños y decidí venir a saludarte, sabiendo de antemano que podía encontrarte aquí. Era mi hora libre y me encontraba descansando en el jardín donde se encontraba el harem. Bien dije que no vendría por estos lados para evitar malos entendidos, lo intenté por un tiempo, pero al final decidí venir, pues me gustaba mucho este sitio porque era muy tranquilo. Dalila: Hace tiempo que no vengo a este lugar, bien dije que no lo haría, pero no puedo evitar su

