El aroma del café recién hecho llenaba el aire mientras Leyla y Cem se sentaban frente a frente en una mesa de un rincón apartado del café. El silencio incómodo se extendía entre ellos, cargado de tensiones y expectativas no dichas.
Leyla jugueteaba nerviosamente con la cuchara mientras observaba a Cem con cautela. Su presencia imponente y su mirada intensa que la intimidaba, pero también despertaban una curiosidad inesperada en su interior.
Cem rompió finalmente el silencio con una voz profunda y serena.
Cem:"Leyla, mientras seas mi mujer y lleves mi apellido, no puede voltear haber otro hombre ni encontrarte con el, yo cumpliré mi parte del trato, yo cumbrire las deudas, cuidare de tu familia y de ti para que te sientas segura y protegida."
Leyla asintió, sintiendo un ligero alivio al escuchar las palabras de Cem. Aunque su matrimonio era un pacto de conveniencia, la promesa de protección de Cem le brindaba un atisbo de esperanza en medio de la incertidumbre.
Leyla:"Cem, está bien, pero quiero seguir estudiando."
Cem: está bien,aremos el traslado a Estambul, después de la boda.
Durante horas, Leyla y Cem discutieron los detalles de su acuerdo, estableciendo límites y expectativas para su matrimonio de conveniencia. Aunque ambos eran conscientes de las circunstancias que los habían llevado a esta situación, también sabían que debían encontrar una manera de convivir en armonía por el bien de ambos.
Al final de la reunión, Leyla y Cem se dieron cuenta de que, a pesar de sus diferencias y los desafíos que les esperaban, estaban dispuestos a trabajar juntos para construir un futuro mejor. Unidos por un pacto de conveniencia.
Así, en ese modesto café de San Juan, Leyla y Cem sellaron un acuerdo que cambiaría el curso de sus vidas para siempre, marcando el comienzo de una historia de amor y sacrificio que desafiaría todas las expectativas.