Ella está en el mundo del placer, mientras estoy haciendo círculos en su Clítoris, y pellizcando un pezón. Tira su cabeza en mi hombro, sus gemidos son a murmullo, siento que no podré resistirme si ella sigue haciendo esos movimientos, provocándome. — Estoy por venirme, ¡Dios! Deliciosos. —ella se estremece cuando alcanza su orgasmo, le doy la vuelta, saco mi amigo que está más que listo para la acción, dejo que ella me toque y lo hunda en su interior, se siente tan delicioso, esa sensación de placer que me sabe dar. — Muévete despacio, mi amor —cada movimiento me lleva al cielo— Acelera cariño, ¡mm, así! Más rápido, guau llegué a mi liberación, eso estuvo genial… eres exquisita— ella se dejó caer en mi hombro, cansada. — Amor, no siento mis piernas… están dormidas. —Acomódate bien y

