*JIMENA* Me agarro bien del brazo de él, por qué estaba muy asustada, la reservación estaba a nombre de la pantera, una mujer con un disfraz muy sexi, nos guio, llevándonos por un pasillo hasta llegar a una puerta negra, la abrió y había varios cortinales cerrados y una mesa con dos sillas. La mesa estaba bien adornada, con una botella de champán, y dos copas. Dimitri puso su mano en mi espalda para que avanzara, me ayudo a acomodarme en la silla y luego se sentó. Ambos con nuestro antifaz… —Raro este restaurante. —le digo algo confundida— No miro más personas —Es que estamos en el privado, amor, no quiero verte incómoda delante de más personas. —Comprendo. —no hay nada especial, estamos rodeados de cortinas de colores, Dimitri solamente me observa y sonríe. —Calma, no te impaciente

