Al regresar a Canadá ya Cristina estaba más tranquila y durante ese fin de semana descanso bastante. — Mi vida me es extraño verla tan dormilona, que te parece si vamos a la cancha de tenis o hacemos algo — Federid se acostó a su lado, era domingo y desde la mañana ella no quiso salir de la cama, el desayuno y el almuerzo lo solicitó en el cuarto y regresaba a dormir. — No quiero, tan solo quiero descansar y si le dices a Yariel que vaya con usted — — Mejor no, quiero estar con usted y mañana regreso a Alemania para ver unas operaciones y regreso a Estados Unidos dónde regresó dentro 15 días, entonces me quedaré lo que queda del día con mi osa perezosa — Cristina le hizo un puchero y desde que lo conoció no había estado tan ausente, lo que la hizo sentir algo incómoda, “¿Será que po

