Arriba en el despacho estaba Rolan con su esposa Clara quien no dejaba llorar y con él susurró de su voz le suplicaba — Rolan por favor no me pidas el divorcio, yo devolveré el dinero y todo lo que me pidas — Rolan le dolía verla así, pero al saber que Yariel estaba pasando un trago amargo por su cabezota terca y al ver que sus hijas se estaban sacrificando para salvar a su hermano no lo podía perdonar, toda su vida se ha dedicado a trabajar duro y darle un buen futuro a sus hijos dónde los quería ver felices e incluso con las parejas que eligieran. — Solo firma, te daré esta mansión y me quedaré con la mansión Oscher en las cercanías de la empresa, también te daré un 20% de las ganancias de la compañía y te dejaré dos de los autos que elijas. Esto no te lo puedo perdonar y estamos ha

