Federid vio que se molestó y con una sonrisa Cristina lo llevó al patio, estando ahí se sentaron en la terraza y quería conversar de este tema más adecuadamente. — Federid, ¿Quieres un té? — — Sí, gracias — Cristina dejó su bolso en un lado y entró a la cocina que daba a la terraza para solicitar el té y unas golosina. Al regresar con su vestido corto de tela negra, pegado a su cuerpo y un saco de tres cuartos en blanco, con pantis y unas zapatillas de tacón se sentó de manera elegante frente a él, todos sus movimientos dejaban a Federid sumamente sumergido en su belleza. — Acompáñame mañana a ver dos edificios para mi empresa y también a ir a la barbería que me cortaré el cabello, necesito proyectar una imagen más profesional si deseo expandir mi mercado y acá no conozco muy bien aún

