Al ingresar a la habitación de Marilyn después de también bañarse y cambiarse a un buzo y una camiseta pegada a su cuerpo dónde le marcaba su abdomen. Yariel se quedó perplejo al verla con una bata blanca dónde apenas le tapaba sus nalgas, de espaldas ella se secaba el cabello, su fina y delicada cintura con su columna perfectamente seductores ante los ojos de él. Automáticamente, Yariel se mordió un poco sus labios y se acercó a ella dónde le movió su cabello para darle un beso es su cuello. — Te ves demasiado hermosa, ¿Acaso quieres seducirme pequeña traviesa? — Marilyn sonrió y era increíble que Yariel hasta de eso se daba cuenta — ¿Por qué lo dices?— — Veamos, puede ser por esta hermosa bata que te sienta muy bien y cuando por lo general antes hasta con suéter dormía, aún con t

