Hay momentos en la vida en los que simplemente sabes que no pueden ser más perfectos de lo que ya son, bueno, hasta que la mujer que amas te hace caer al suelo de la risa, si mis queridos, la risa es enemiga del sexo. En resumen... Dejé de ser cobarde, si hombre, si, lo dije, luche, casi grito, pero por fin pude decir, estoy enamorado de ti, Martha, y lo sé, te alegrarás por mí, pero no exageres, no mucho, seré muy muy muy muy feliz cuando Martha acepte ser mi novia, lo que no debe tomar mucho tiempo, o eso Bueno, después de las declaraciones y el llanto, nos acostamos en la cama, no íbamos a dormir, por supuesto, estábamos besándonos, mucho, hasta que... — Thiago... ¡Espera! — Dijo Martha, apartándome, y luego miró el pijama que llevaba puesto. ¡Yo no creo esto! —¿Estás bien? ¿Quie

