A veces las cicatrices nos unen, pero a veces nos separan, los fantasmas del pasado nos persiguen cada día y cada hora, es como si estuviéramos infectados con una enfermedad grave que nos hace colapsar y volvernos locos. Mi cicatriz en la cadera es prueba de que estoy seguro... Nunca podré ser perdonado de verdad. Y ni siquiera merezco el perdón. Había pasado tanto tiempo desde que me perseguía, pero fue solo cuando Martha la vislumbró que toda la escena se desarrolló en mi mente, como una película de terror sin fin que no quería ver. Mis pensamientos se volvieron locos, como un huracán a punto de destruirlo todo y destruirme a mí mismo, sin piedad. Todos cenamos juntos alrededor de una fogata, era diferente a todo lo que había hecho en mi vida, por unos momentos me permití ser solo Thia

