Abro la puerta y allí está mi pequeño Matías sentado frente a la puerta y solo porque lo veo así se me pasa esa molestia de quedar así caliente. Lo levanto lo beso y le digo — Ve, tú papi te espera Tiene lágrimas en sus ojos, seguro es porque no veía a su papá, lo dejo y me voy a mi baño. Quiero darme un baño de agua fría y bajar mi temperatura. Me quito la ropa y me meto a dar una ducha. Mientras me baño no puedo dejar de pensar en Rodrigo y su besos, su cuerpo, su pecho y esa polla erepta que roso mi entre pierna. Ese hombre me encanta y me vuelve loca. No dejaré perder este momento, es tiempo de que deje de pensar en el que dirán y disfrute estar con él. Salgo del baño y busco una de mis prendas más sexy. Consigo un conjunto rojo de encajes es un hilo casi transparente en la apar

