Hoy es uno de los mejores días de mi vida, y los que me faltan; al fin me casaré con mi dios griego. Ya ha pasado un mes desde nuestra graduación, mi barriguita se empieza a notar un poco pero aun así es un pequeño cambio físico. —oh mi niña, te ves tan hermosa, mi padre estaría feliz de verte así saliendo de blanco de casa— —mamá harás que llore y el maquillaje se arruinará— —cierto, ya mejor dejo las lágrimas, pongamos la sonrisa y vamos que el auto espera— Asiento y salimos de la habitación; traigo un hermoso vestido de novia blanco en corte imperio, sencillo pero hermoso además de cómodo, mi cabello recogido en un elegante moño con algunos mechones sueltos, el maquillaje es natural resaltando mi mirada y los accesorios son hermosos en oro blanco y pedrería obsequio de Nora. Salimo

