Han pasado quince días desde aquella pelea entre Zarp y Abel. Mi pie está mejor, aunque todavía no sana del todo. Camino con cuidado, pero el dolor sigue ahí. La abuela también se ve más tranquila, sus ojos ya no están tan cansados. Zarp me explico todo acerca de la manada, también sobre Alia. Incluso hasta me dijo que Alia está alejada de todo. Porque ella sabe su lugar. Aún no confio del todo en el. Por otro lado Abel. Mi abuela fue para donde trabajaba la señora Graciela, incluso le envié una nota a Abel con mi abuela. Para que la señora Graciela se la de. Pero nada, nose que paso en realidad. Solo se que me gritó el muy desgraciado. Y hasta dijo que no soy su tipo. Por favor, quien se cree? Zarp se acerca, juguetón, con una sonrisa —Quédate aquí, ramita— me dice, con voz firme —¿

