Zarp Caminaba de un lado a otro, mis garras aún queriendo salir, mi respiración pesada. El eco de mis pasos retumbaba en la oficina. Sentía que la sangre me hervía. —¡Le disparaste a alguien, Abel!— escupí, deteniéndome frente a él —Y de paso es amigo de Harica. ¿Y si muere? Abel: Rodé los ojos, exhalando humo del tabaco que acababa de encender. —No va a morir— dije con calma —Solo fue en el tendón. Jamás volverá a bailar, pero seguirá respirando, lastimosamente Zarp:Lo miré con incredulidad, con rabia. —Jamás pensé que le ibas a hacer algo… Abel: Dejé el tabaco a un lado, me incliné hacia él, mi voz baja pero firme —¿Qué estabas pensando tú cuando la viste bailar con él? Te veías extraño, fuera de ti. Zarp:Me dejé caer en la silla, tirando de mi cabello con frus

