Bastian Después de la sesión de sexo salvaje con Zen que estuvo más que bien, estoy terminando de arreglar mi maleta para el viaje, sé que Zen no se quiere alejar por mucho y yo tengo mi futuro en marcha, pero anhelaba un poco de tiempo de calidad con Zen porque sé que cuando todo inicie nuestros tiempos serán limitados y no quiero que lo nuestro termine. Aseguro todo en mi piso y me dispongo a subir al ático de mi nena. Al llegar todo está en silencio, excepto por la melancólica melodía que suena en la estancia, camino más a fondo y veo a mi nena sumida en sus pensamientos mientras toca una pieza hermosa pero muy triste, no sé cuál es, pero siento que algo no va bien - Nena – la llamo al estar a su espalda, pero ni se inmuta, se corre y sigue tocando, me siento a su lado sumergiéndome

