Pov Zoé Noah rozó con la cara la parte inferior de los senos, besando las curvas, lamiendo suavemente los pezones hasta que éstos estuvieron enrojecidos y tan tensos que ya no era posible que lo estuvieran más. Cuando por fin empezó a succionarla ejerciendo una presión firme y lenta, estaba tan a punto que era como si él me hubiera tocado con un cable eléctrico. No podía controlar mi cuerpo, no podía evitar arquearme violentamente en sus brazos; el corazón me retumbaba en el pecho, y tenía el pulso tan acelerado que empezaba a marearme. Me sentía impotente; habría hecho prácticamente cualquier cosa que Noah deseara y aun así no estaba dentro de mí. Cuando éste se detuvo, fue por su propia fuerza de voluntad, no por la de mía, estaba por deshacerme contra la pared como una gelatina. Mi

