El calor lo atravesó cuando la punta de su rígido bastón llegó a su entrada. El tiempo de querer había terminado. Toda la respiración la dejó cuando Kane empujó hacia adelante... llenándola hasta el punto de ruptura. Ella arqueó la cabeza hacia el colchón y luego liberó las manos de las ataduras con sonidos desgarradores. Él se retiró de su tensión solo para volver a golpearla mientras ella lo miraba. Sus labios se separaron cuando él le dio un nuevo empujón hacia arriba. Los brazos de Kane se sacudieron mientras reducía la velocidad a un fuerte empuje; sin apartar nunca la mirada de la pasión que brillaba en sus ojos. Sabía que él había ganado su pequeño juego, pero aun así levantó las caderas desafiantemente para encontrarse con las de él, solo para gritar con cada golpe... dejándola

