La ira y la determinación marcaron cada milla que Alejandro recorrió hacia BackTown, un pequeño pueblo donde las huellas del tiempo parecían borrarse entre el polvo y la nostalgia. Cada pensamiento sobre Ariel y su matrimonio con Norman Spencer alimentaba un fuego que ni la distancia ni la velocidad podían apaciguar. Una vez que supo quién era el esposo de Ariel, dónde se casó y cuándo, ya nada podía detenerlo, se decía a sí mismo todo aquello era solamente por su indignación al saber que Ariel aceptó aquella suma de dinero, incluso el señor Clinton le mostró aquel documento que Ariel firmó al exigir ese dinero. Pero… ¿tenía que ir hasta allí solo para confrontarla? ¿No era mejor dejarlo pasar y seguir con el curso de su vida? Podría dejar las cosas así al saber que Ariel sí tenía dinero

