Es domingo y son aproximadamente las 9;00 de la mañana, parece que se nos pegó la sabana que es igual a decir dormimos hasta muy tarde. Quien no va a dormir tantas horas con el gran día que pasamos ayer, quedamos exhaustos de tanto jugar. Mis padres están sentados en la sala teniendo una conversación y sé que mamá está muy molesta, lo digo por él tono de voz que tiene. Se que no está bien escuchar las conversaciones de los grandes, pero algo llamó mucho mi atención, papá le estaba diciendo lo que la señora de ayer le preguntó. Mamá está tan furiosa —¿Qué le pasa a esa vieja? —¡No tiene ni la mínima idea de todo lo que se sufre! —Y, ¿Cómo se le ocurre decir eso frente a Samantha? Papá la toma de la mano para tranquilizarla —¡Tranquila amor! —¡No te preocupes! —Sam no entiende nada

