En la reunión antes de iniciar el trabajo de hoy no pude disimular mi alegría, es probable que algunos se enteraran de que Alexandro y yo nos encontrábamos observándonos como dos niños enamorados, cuando estemos solos le diré que mi madre está aquí, seguro querrá conocerla y como no desperdiciaremos su esfuerzo pagando un pasaje para venir, quiero que ella se vaya totalmente segura de mis decisiones y mi nuevo hogar, ojalá se quede un buen tiempo, pero tiene su vida hecha en su entorno, con su gente. —Buen día Nydia, el señor le llama a su despacho. —Gracias, en unos minutos le acompaño. ¿Cuándo dejaré de sentir estas mariposas cuando Ale me llama a su oficina? Me pongo de pie, fajo mi falda arreglándome un poco, saco el espejo de mi cartera y retoco mi labial, no veré a cualquier jefe,

