Capítulo 18 —Pesadilla Narrador: Leonardo cargó a Lucía en brazos como si fuera porcelana. Caminó despacio por el pasillo, atento a cada sombra, evitando cualquier ruido que pudiera alertar a la servidumbre o a Rodrigo. Abrió la puerta del dormitorio de ella con la cadera, entró y la depositó suavemente sobre la cama. Le acomodó la cabeza sobre la almohada, le acomodó el cabello detrás de la oreja, y por un instante se quedó mirándola. Su respiración era lenta, tranquila, regulada por los fármacos. Con cuidado, le quitó los zapatos y la cubrió con la colcha. Lucía ni siquiera se movió. Leonardo se quedó quieto un segundo, asegurándose de que todo pareciera normal. Miró la mesita, el vaso, la lámpara encendida. Todo estaba perfecto. Nadie sospecharía que ella había salido. Solo entonce

