-¿Como es posible que un maldito cargamento de más de diez millones no encuentran?.- pregunto aparentando estar calmada. -Señora, estamos buscando, ya todo el mundo está en marcha, de momento y ya lo encontramos se lo aseguro.- me dice el encargado. -Vete, quiero ese cargamento dentro de esta semana.- advierto, el hombre palidece y sale pitando de la sala. -Das miedo.- comenta Wanda, sentada en la mesa de juntas. -Lo sé.- sonrió altanera.- ¿Donde está tu hermano?.- le pregunto, puesto que hoy después de nuestra sesión de besuqueo no apareció otra vez. -Oh.- murmara y una sonrisa de oreja a oreja se extiende por sus labios.- ¿Ya puedo volver a decirte cuñada?.- pregunta cautelosa. -Si gustas.- respondo sonriente, chilla y se lanza a abrazarme, me quejo cuando aprieta de más.- Pero en

