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1375 Words
Recién acabamos de salir de la universidad, ¡Gracias a Dios!. En todo el día estuve viendo la posibilidad de hablar con mis hermanos, después de todo ellos jamás me dieron la espalda, o eso me dice Fran. Aparte de que les devo informar de un asunto importante, pero si ellos no cooperan, no pienso rogarles, prefiero un regaño, a rogar y dejar mi orgullo. (Cabe destacar que Fran me influenció bastante o mejor dicho me amenazó, ya que si es por mi ni siquiera les informaria.) Estamos llendo al estacionamiento a por los autos, los chicos vienen hablando de trivialidades, mientras que yo estoy con los auriculares puestos, buscando a Nicolay o Rick. -Nosotros iremos a un bar Alex, llegaremos tarde a casa.- me informa Marc- ¿Quieres venir o irás a casa a enserrarte en una habitación?.- me dice con un poco de burla. Paro mi caminar y lo miro.- No pasó, capaz valla a una pelea.- miro a mi costado y veo que están con su grupito.-Debo irme, no lleguen con zorras.- les advierto, mientras emprendo mi caminata otra vez, pero esta vez a las canchas de fútbol. Veo como hablan y ríen entre ellos, yo los sigo por atrás a paso lento. Despues de un rato caminando por los pasillos las porristas se dirijen al campo y los del equipo se van a vestidores, cuando entran me quedo afuera esperando. Después de unas 15 minutos, salen de a poco y se me quedan viendo. -¿Que haces aquí, Bonita?.- me pregunta un pelirrojo sonriendo coqueto, lo miro de arriba a bajo. Se me hace conocido. -No te importa.- digo seca, mientras alzo el mentón. -Tienes cojones, nerd.- dice un rubio idéntico al pelirrojo, los miro bien... quien me iba a decir que son los gemelos Medrano's.- No te conviene estar aquí, nos dejaste mal parados en la cafetería.- el pelirrojo parece que no me había reconocido, por qué ahora me mira con odio. -Mas te vale que te vallas si no quieres salir lastimada.-dice enojado, pobrecito piensa que soy la misma.- Ya no estas con tus dueños, ya no te pueden defender.- y ya la cagaron, yo trato de estar calmada pero ellos no colaboran,una cosa es que me amenacen y otra muy pero muy diferente es que me tomen por poca cosa o insulten a tal modo de que piensen que porque son hombres pueden hacer lo que hacen. -Mira aborto de mandril.-digo "calmada"- Yo no tengo "dueños".- hago comillas- Como tú dices, yo soy la dueña, que es muy diferente.- me miran con burla.- Soy mucho peor que cualquiera de ustedes, ahora apartencen que estoy buscando a Nicholay y a Rick.- trato de pasar, pero me lo impiden. Los miro a la cara les doy un golpe al estómago a cada uno, que los deja llorando en el piso y levanto la mirada y están todos los del equipo estan mirándome.- Que, jamás vieron a dos nenas llorando?.- pregunto a lo que algunos ríen, mientras otros no tanto, como por ejemplo Aron que me acribilla con la mirada. -De est...-no termina de hablar porque le cortó la frase. -No creo que quieras terminar como esos dos.- digo arrogante mientras señaló a los gemelos, que ahora se levantaron y toman grandes bocanadas de aire.-Necesito ver a mis hermanos.- le hago una seña para que se corra del camino. -A no, eso sí que no.- dice enojado- Te me vas ya de acá.- cuando termina de decir eso, se habre una vez más la puerta del vestíbulo y salen codeandose mis hermanos. Al verme se les borra la sonrisa.- ¡Nos vamos a entrenar!. -dice en tono autoritario. Todos empiezan a caminar lento, por mi parte trato de pasar por al lado de Aron para llegar a mis hermanos. Trata de frenar me, pero le doy un golpe en el estómago al igual que sus primos, se tira al suelo buscando aire. Sigo mi caminata y me pero enfrente de mis hermanos. Ellos tratan de irse pero los agarró del brazo, y hago una seña para que me sigan, los guio a un pasillo. -¿Que quieres?.- pregunta a la defensiva Rick. Respiro hondo para calmarme y respondo. -Me es muy necesario hablar con ustedes en privado. -digo mirando por mi hombro a todos los del equipo.- ¿Podrían ir a la cafetería de la esquina?.- pregunto. -No tienes nada que hablar con nosotros.- dice Nick enojado.- ¿Que piensas?, ¿Que podrás venir y ser los mejores hermanos, después de todo lo que hisiste?, No no iremos con una maldita que nos abandonó y ni se preocu...- lo corto -Miren, yo no vengo a ser la mejor hermana del mundo.- ellos quieren hablar pero no los dejo.- Que les quede claro 3 cosas, la primera es que no me arrepiento de haberme ido y mucho menos no tener contacto con ustedes, porque por algo lo hice. Segundo yo no les estoy hablando por qué quiero, si no porque tienen que enterarse y necesitan respuestas, aparte de que hay que discutir de un asunto importante y delicado. Y tercero yo no les voy a rogar, si quieren saber los que les voy a decir, sacarse dudas y preguntarme, vallan a la cafetería de la esquina en 2 horas.- me prestan suma atención y están con el ceño fruncido .- Los estaré esperando.- dicho esto doy media vuelta, saco mis auriculares del bolsillo, lo conecto al celular, pongo música y me dirigo a la salida. (...) Hace más de una hora y media que llegué a la cafetería, despues de hablar con mis hermanos vine directo para acá. Tenía que arreglar asuntos así que cuando llegue me vine a mi oficina a ver los problemas y las finansas. Si la cafetería de la esquina es mía, uno de tantos lugares que utilizo como fachada, para mis negocios. Es un edificio de tres pisos, el primer piso es una cafetería, hay mesas y sofás por el lado izquierdo,en el derecho está la puerta a la cocina y la barra donde se piden las órdenes, al otro lado están los baños, en el centro del lugar está la puerta que lleva a las escaleras que conectan al segundo piso. En el segundo piso es un bar privado, no muchos saben de su existencia solo gente importante o con influencias, logra entrar. El lugar cuenta con mesas esparcidas estratégicamente, la barra, la pista de baile, sillones, y la plataforma del DJ, al lado de esta están los baños del segundo piso, y cuenta con una vista hermosa de la ciudad por los ventanales que cubren el 50% del lugar, atrás de la barra están las escaleras que conectan al tercer piso. En el tercer piso nadie puede entrar sin mi autorización, cuanta con mi oficina al fondo del pasillo, al lado de la mía esta la oficina de Fran, en la izquierda las despensas de licor para el bar, y en el lado contrario una habitación para la cocaína, éxtasis, armas o lo que nesesite vender. Mi oficina, es amplia de colores n***o, morado y blanco. Un escritorio en el centro, atrás estantes con libros y algunos gabinetes, a la derecha un mini-bar y a la izquierda un sofa-cama. Me levanto de mi comoda silla giratoria y me dirijo al mini-bar, agarro una botella de tequila, lo llevo al escritorio, saco del gabinete un vaso y me sirvo. Me vuelvo a sentar y tocan a la puerta. -Adelante.- digo, por la puerta entra Damián, un chico de 19 años, cabello azul, bien fornido y el encargado de esta cafetería-bar. -Jefa, sus hermanos ya están en la cafeteria.- me informa.-¿Quiere que los traiga?.- niego con la cabeza. -No, déjalos ya los iré a buscar.- el asiente y sale de la oficina. Tomo otro trago del tequila y salgo a buscarlos. Paso por el pasillo, abro la puerta del bar, doy una ojeada y están limpiando para esta noche, sigo mi camino y bajo a la primer planta, abro la última puerta. Busco con la mirada a mis hermanos y los veo en los sillones con sus amigos. Me va a agarrar migraña, se suponía que tendrían que venir solos no con compañía.
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