Lo dice como si no sólo estuviera decidido, sino también desesperado por irse.
—Bueno. Eso nos deja con la opción dos—.
—¿Cual es?—
—Intentamos con todas nuestras fuerzas que pases la final—.
Él baja la cabeza. —Se lo agradezco, pero puedo pasar la final por mi cuenta…—
—Coquetear con una chica para que te dé todas las respuestas no es pasar el examen por tu cuenta. Es hacer trampa —. Cojo mi carpeta. —De todos modos, investigué un poco. Y aunque no creo que vaya a solucionar mágicamente tu dislexia, te tengo algo que podría ayudarte a hacer las cosas un poco más fáciles—.
Parece desconcertado. —¿Me trajiste algo?—
Después de sacar el ensayo de la carpeta, saco la regla de mi bolso. —Esta es una regla de lectura—. Lo coloco sobre el papel. —Dijiste que las letras se confunden, lo cual tiene sentido porque la dislexia puede provocar dificultades visuales al leer. Básicamente, se trata de una regla transparente de color que resalta individualmente la oración que deseas leer. Espero que pueda ayudarte a concentrarte mejor en una palabra y una oración a la vez—.
De esta manera no será tan abrumador.
—Pero si no es así, está bien. Hay diferentes cosas que podemos probar. Éste resulta ser el más simple—.
No tengo idea de qué hacer con la expresión de su rostro. —Bien.—
Como no quiero que sienta que le estoy respirando en la nuca, me bajo del futón. —Estaré allí si me necesitas—.
Me acerco a los instrumentos. Aunque sean de segunda mano, cuestan dinero.
Lo mismo ocurre con el coche y el teléfono de Dylan.
Me pregunto qué hace para ganárselo.
Me doy vuelta y lo miro. Todavía parece estar luchando, pero no tanto. La regla ya está en la mitad de la primera página... que es más de lo que llegó el otro día.
Media hora después, llegó al final de la segunda página.
—Esto no está funcionando. Me está tomando tanto tiempo que cuando descubro lo que dice una oración, me olvido de todo lo demás que leo—.
Sabía que el gobernante no haría milagros, pero esperaba que lo encontrara beneficioso.
Lo triste es que sé que si fuera allí y se lo leyera, podría responder la mayoría de las preguntas correctamente.
Sin embargo, puedo decir que está frustrado, así que decido cambiar de táctica.
—Deja el ensayo—. Camino de regreso hacia él. —Vamos a centrarnos en otra cosa por un tiempo—.
Cojo mi computadora portátil y me dejo caer junto a él. —Parte de tu proyecto extracurricular es escribir tu propio ensayo. Trabajemos en eso—.
Al hundirse contra el futón, emite un sonido áspero con la garganta. —Creo que estoy agotado—.
Puedo decir. Quizás sea necesario un breve cambio de tema.
—¿Qué haces por dinero?—
—¿Es esa tu forma de decir que quieres que te pague?—
—No. Sólo tengo curiosidad por saber cómo puedes permitirte los instrumentos y esas cosas—.
—Hago paisaje durante el verano. A veces también hago algo de construcción en el trabajo de mi papá—.
Entonces, su papá está en la foto.
—¿Están ustedes cerca?— Me muevo para mirarlo. —¿Que hay de tu mamá?—
Visiblemente molesto con mi línea de interrogatorio, gruñe. —Comencemos ese ensayo—.
Enciendo mi computadora portátil y abro un nuevo documento de Word. —El tema es lo que impulsa el espíritu humano. Supongo que podría ser más fácil si hablas y yo transcribo—.
De esta manera, puede concentrarse completamente en lo que quiere decir sin tener que preocuparse por escribirlo.
Exhala lentamente. —No creo que pueda responder eso porque es diferente para cada uno—, comienza mientras mis dedos tocan las teclas.
—Depende de su intelecto, emociones, miedos, la mierda por la que han pasado… lo que realmente quieren y necesitan. Sólo sé lo que impulsa el mío—. Sus ojos se cierran con fuerza. —Para mí… es música. Creando.—
Es muy sincero ahora mismo. Tan crudo . Siento que estoy vislumbrando su verdadero yo bajo la máscara.
Tengo que recordarme a mí mismo que debo seguir escribiendo mientras él continúa.
—Cuando me pierdo en la música, nada más importa... porque toda la mierda mala ha sido despojada y me convierto en un lienzo completamente nuevo. Uno que me convierta en lo que las notas, los acordes y las letras necesiten que sea. Es como si me hubieran lanzado un hechizo y ya no soy humana. Ya no soy materia ocupando espacio…soy pura energía. Un recipiente para la magia que ni siquiera puedo empezar a explicar. Todo lo que sé son esas chispas de magia... es el mejor sentimiento del mundo. Es por lo que vivo y respiro. Es lo que me motiva —.
Sus ojos se abren y se fijan en los míos. —Siempre que canto o toco, soy la versión más auténtica de mí mismo. Es la única vez que no quiero ser nadie más—.
Mi corazón se aprieta cuando termino de escribir sus palabras. —Eso fue... guau—.
No creo que la señora Herman tenga ningún problema con esto.
Lejos de ahi. Ella querrá acercarse al sol.
Después de hacer clic en guardar en el documento, se lo envío por correo electrónico para que pueda entregarlo. El reloj en la esquina derecha de mi computadora portátil marca las doce y cuarto. Lo que significa que todavía tenemos algo de tiempo antes de que tenga que irme.
—Mi toque de queda es uno ahora—. No quiero parecer desesperado, agrego rápidamente. —Pero si estás cansado, puedes dejarme temprano—.
Con una risa sin humor, saca un paquete de cigarrillos del bolsillo y enciende uno. —Debe ser agradable tener padres a quienes les importa una mierda—. Antes de que pueda preguntar qué quiere decir, dice: —Vivir en esa casa grande y bonita con mucha comida y cualquier otra cosa que quieras—.
El humo del cigarrillo encendido que cuelga de su boca flota en el aire y su labio superior se curva con desprecio. —Apuesto a que siempre dicen lo orgullosos que están de su dulce e inocente niña—.
No estoy seguro de dónde viene todo esto, pero sus crueles palabras se sienten como un puñetazo en la caja torácica.
—Es padre. No los padres — . La confusión se extiende por su rostro mientras me levanto. —Y no tengo idea de si mi mamá estaría orgullosa de mí porque murió unos minutos después de que yo naciera—. Recojo mis cosas. —Ella nunca ha sido más que un fantasma cuya muerte rompió el corazón de mi padre—. Una pieza perdida que nunca podré recuperar . —Pero por supuesto, sigue diciéndome lo maravillosa que es mi vida—.
—Lucy—.
Ignorándolo, camino hacia la puerta del garaje.
Sé que no vive en una casa bonita y que su familia tiene dificultades económicas, pero eso no le da derecho a hacer suposiciones sobre mí y mi vida.
Especialmente cuando él tiene algo que yo nunca tendré.
Algo por lo que mataría .
Siento un fuerte tirón en mi muñeca antes de que él me haga girar.
—Yo era un idiota—. Su aliento entrecortado abanica mi cara. —Lo siento, ¿de acuerdo?—
Su expresión seria me dice que lo dice en serio.
Pero lo que dijo todavía dolía.
—Está bien.— Saco mi teléfono de mi bolsillo con mi mano libre. —Voy a conseguir un Uber—.
En lugar de retroceder, el agarre en mi muñeca se aprieta. —No. Puedo llevarte—. Traga visiblemente y baja la voz... como si todo lo que fuera a decir a continuación le doliera físicamente. —Yo tampoco tengo mamá—.
Esto es nuevo para mí.
Por otra parte, resulta que... después de todo, realmente no conozco a Dylan.
—¿Tu mamá también murió?—
—Peor—, dice. —Ella se fue —.
Oh Dios. Esto es horrible. Mi mamá no me abandonó a propósito... la elección estaba completamente fuera de sus manos.
Ser abandonado intencionalmente por tus padres debe doler muchísimo.
—¿Cuántos años tenías?—
—Siete.—
Lidiar con eso a cualquier edad es horrible... pero él era muy joven cuando sucedió.
Ambos estamos en silencio por lo que parece una eternidad antes de que rompa el silencio.
—Lo lamento.—
Suelta mi muñeca. —No fue tu culpa—. Busca las llaves en su bolsillo. —Te llevaré a casa.—
No quiero que lo haga después de eso, pero algo me dice que necesita espacio.
—Bueno.—
Al igual que la primera noche, regresamos a casa en silencio.