Sonia
Han pasado los días, hoy viajaré a California, me pone triste dejar a mi abuelo, pero no lo puedo llevar aunque quiera hacerlo.
*pequeña deja esa carita, estaré bien, el dictador se quedará conmigo, además, Camila me hará compañía, aunque es una chica alocada la quiero mucho* dijo con una sonrisa tranquilizadora.
*Está bien, confiaré en que harás todo lo que te diga Tomas, no seas terco por favor, sabes que estamos a espera para tu operación, no seas imprudente, tienes que estar en óptimas condiciones para recibirlo* dije con severidad, mi abuelo tiene 69 años aún es joven, pero desde que se enfermo lo trato como lo más preciado que tengo, el se engríe a más no poder, lo amo tanto que no me importa nada con tal de verlo feliz, solo quiero que esté sano y a mi lado, gracias a mi esfuerzo y dedicación tengo la economía y contactos para lograrlo, solo espero que la operación sea lo más pronto posible, su situación no es para nada alentadora en este momento.
*Holaaa, llegó por la que todos lloraban, pensé que ya te habías ido; abuelo querido ya llegué, la pasaremos espectacular estos días, por cierto dónde está el doctor Lee, ¿no vino hoy?* pregunta Camila, mi mejor amiga, ella es así de alocada, hasta ahora no entiendo cómo es que atiende a sus pacientes ya que es psicóloga.
*Cami, me alegra que hayas llegado, estoy sobre la hora, mi vuelo sale en hora y media no quería irme sin encargarte a mi abuelo* dije abrazándola, jamás imaginé conocer una amiga como ella, sincera y leal.
*No te preocupes, cuidare bien de él, pero no te olvides lo que quiero de pago* dijo guiñando un ojo, desde que conoció al doctor Lee, que es el que atiende a mi abuelo, está empecinada con tenerlo en su cama, siendo sincera el doctor está más bueno que el pan, es un hombre de color, hermoso y enorme, me asusta tan solo pensar en la idea de intimar con el.
*Ok, abuelito me voy; Amelia
se queda a cargo de los hoteles hasta mi regreso, cualquier cosa no duden en llamarme* dije para luego salir rumbo al aeropuerto acompañada de mis dos amigos y guardaespaldas.
Eduardo
Después de salir del hospital llegué a casa, mis padres estaban en una fuerte discusión.
*Cómo es posible que hayas permitido que esa mujer esté cerca de mi hijo por tanto tiempo, imagina si hubiera logrado estar con él, no habríamos podido anular este compromiso* reprocha mi mamá a mi papá
*Deja de gritar mujer, como iba saber lo que estás arpías planeaban, nosotros somos los engañados en este caso* contestó mi papá alterado, mi abuelo respiro hondo al escuchar la discusión que tenían ambos.
*silencio los dos, estoy cansado, vine a mi casa a descansar no escuchar sus peleas, no se porque se acusan mutuamente, tu Fátima, querías que tú hijo se casará, pues te di lo que querías, y tú william, te pedí investigar a esa familia para no tener sorpresas y mira con lo que salieron, no tienen moral para reclamar nada, sino fuera por Luciano nada de esto se supiera, mi nieto se hubiera casado con esa arpía, después nada se pudiera haber hecho para ayudarlo ya que para un Brown no existe el divorcio* grito molesto.
*por qué tengo que ser yo el que cumpla con este compromiso, por qué no buscaron la manera de cancelarlo en vez de obligarme a aceptar este absurdo trato que hicieron, no puedo creer que estén de acuerdo a entregarme como si fuera un objeto y no un ser humano* dije molesto, después de escucharlos.
*Las cosas no son así de simple hijo, ese acuerdo era para mí, como los dos nacimos hombres no podíamos casarnos, por eso el trato pasó a nuestros hijos, si tú no te casas uno de tus hijos lo hará, tu abuela nos amarró bien con este compromiso* explico mi papá.
*Por qué la abuela hizo eso, que ganaría al unir a nuestras familias* pregunté con interés, el abuelo se detuvo para contestar mi pregunta.
*Tu abuela hizo un acuerdo con la señora Johnson, por qué salvó su vida, cuando estaba cruzando la calle, un borracho al volante vino contra ella, esa señora sin pensarlo dos veces empujo a tu abuela sin siquiera conocerla, gracias a eso quedó sin poder caminar por un largo tiempo, por eso en agradecimiento hizo redactar este documento de compromiso entre ambas familias* explico, entiendo la buena intención de la abuela, pero por qué un compromiso.
*abuelo, por qué un compromiso, no era mejor darle un cheque en agradecimiento, aparte de costear su tratamiento* pregunté con molestia.
*Ella no quiso recibir ni un centavo, solo corrí con sus gastos médicos porque pagué sin su permiso, el señor Johnson no estaba en ese momento, pero cuando se enteró quiso denunciarnos, resultó que la señora estaba embarazada, tuve que lidiar con él un buen tiempo, hasta que aceptó el trato que hicieron nuestras mujeres, cuando dio a luz resultó ser un varón, no podíamos hacer prevalecer el compromiso, ahí fue donde se les ocurrió la gran idea de redactar la que tenemos en nuestras manos* dijo mi abuelo con pesar.
*Entiendo el motivo o necesidad de la abuela, pero ella ya no está, por qué debemos cumplir con ese documento, podemos solo olvidarnos y ya, el señor Johnson no sabía de ese documento hasta que le hablaron de el, por qué insistir tanto con eso ahora* dije enojado, a fin de cuenta el que sale perjudicado en todo esto, soy yo.
Mi papá me hace señas mientras camino de un lado a otro molesto, no estoy de acuerdo con ser el que pague los acuerdos de mis abuelos, acaso no tengo derecho a enamorarme y casarme por amor, o simplemente hacerlo por qué me da la gana; estoy metido en mis pensamientos mientras sigo caminando, hasta que siento un golpe en mi espalda.
*Cómo te atreves hablarme así mocoso malcriado, acaso no te enseñe a respetar los acuerdos sin importar el tiempo o de quien venga, como te atreves a insinuar que deberíamos olvidarnos de este documento, que no estés de acuerdo lo puedo entender, pero no te permito juzgar el criterio y la promesa que hizo tu abuela a esa familia, además la señora Johnson aún está viva, tarde o temprano hubiera venido a nosotros para pedir cumplir con el acuerdo* rugió mientras seguía dándome con su bastón.
*papá, ya entendió, déjalo por favor* pidió mi mamá, me dio un último golpe para después irse a su habitación murmurando como un niño
*Sabes muy bien cómo es su reacción cuando lo haces enojar y aún así no aprendes* me regañó mi papá.
*Tenía que decirlo, no podía quedarme con este sentimiento, por Dios papá, soy el que pierde con todo esto, acaso no tengo derecho a enamorarme y casarme sin tener que cumplir un compromiso que no deseo, tu te casarías sin rechistar si estarías en mi lugar* gruñí molesto.
*estoy seguro que no podría hacerlo, y más aún si tengo a alguien en mi corazón* contestó ofuscado.
*ahí está tu respuesta, espero no volver a hablar más del tema, no me importa si encuentran una prima o hija perdida por ahí, no me casaré con nadie de esa familia* dije para luego salir de la mansión, no volveré hasta después de regresar del viaje que haré con Luciano.