Al día siguiente Sonia y su abuelo Raúl despertaron más recargados, él gracias al suero que le puso Tomás no tenía mucha hambre, en cambio Sonia despertó con ganas de comer todo lo que encontrara. *señorita Trembay no puede comer la comida de ayer, en unos minutos estará llegando su desayuno, espere un momento más por favor* pidió Vicente jefe de seguridad. *por favor Vicente no me hagas enojar, la comida no me hará nada malo, además esto lo compraron para mi ¿cierto?, si es asi no entiendo porque tú negativa en que me coma esas delicias* contestó levantando una ceja, dejando nervioso al pobre guardaespaldas. *por favor señorita Trembay, no se moleste, él solo sigue órdenes, además debe recordar las recomendaciones que le dio el doctor, no debe ingerir comidas guardadas o envasadas, no

