Henry estuvo muy callado durante todo el viaje de regreso, algo que angustiaba mucho a Aneli, ella esperó que su esposo le dijera algo, pero ni siquiera la miraba. Algo en su interior la hacía pensar que Henry la culpaba de lo que había sucedido, así que en un momento en el aeropuerto antes de subir al avión privado que los llevaria de vuelta a los Estados Unidos, Aneli aprovechó qué estaban esperando en una salita privada a qué el piloto firmara unos documentos en la aduana para hablar con Henry. Ella se puso de frente a su esposo y le preguntó sin titubeos: Henry, ¿Me culpas a mí por lo que pasó con nuestras hijas y sus pretendientes? Henry tomó una postura erguida, su mandíbula se tenso y sus ojos despedían indignación. Pero no dijo nada. Aneli interpretó sus gestos como un re

