David La luz brillante de la habitación me molesta en los ojos cuando los abro. Todo es blanco y tiene ese olor característico de los hospitales. Odio los hospitales. Recuerdo haber visto a Isabella, hable con ella y luego nada. Me desvanecí apenas dije su nombre en un susurro. Creo que fue una alucinación. Un médico alto afroamericano entra y me saluda. - ah, señor Lewis, qué bueno que despertó. Soy el doctor Héctor Mejía. ¿Cómo se siente? - dice mientras revisa mis signos vitales - la verdad es que estoy mejor. Creí que mi familia estaba aquí - siento la garganta seca e irritada - tengo sed. - bueno sus padres están aquí afuera con su hermana y dos amigos - Dice mientras me sirve un vaso con agua - también había una chica embarazada. Dijo que era su prometida cuando llegó aquí con

