Isabella
Me acurruco contra su pecho oliendo su aroma natural y un poco de loción, el que se ha vuelto mi favorito, el de David.
Este hombre me ha hecho viajar a otro mundo de fantasía, pero no ha sido una, él es real, tanto que a veces me asusta pensar que despertaré mañana y no estará. Me asusta más la idea de no verlo que de estar en peligro de enamorarme.
Es tan fácil de querer.
- ahora eres más que una obsesión, Isabella. - lo miro pero tiene sus ojos cerrados y respira suavemente. Ha quedado exhausto igual que yo.
- No te enamores de mi - murmuro antes de caer en un sueño profundo.
Cuando despierto me doy cuenta que estamos todavía en la habitación especial para estar con su dom, así que sin hacer mucho ruido trato de levantarme.
- ¿A donde vas? - escucho su voz ronca y profunda después del sueño - vuelve aquí
- necesito usar el baño, además creía que yo era tu dom
- eso también pero es diferente ahora. - olvidó mis ganas de hacer pis y me centro en entender esto
- ¿Porqué lo sería? Somos amigos que follan y sigo tus juegos pero nada más - se levanta de la cama aún desnudo y quedamos frente a frente
- ¿Qué dices? Siento amor y muchas cosas más por ti, Isabella - acaricia mi mejilla y luego deja un beso en mi frente - soy un hombre difícil pero tengo sentimientos a pesar de algunos fracasos amorosos.
- pensé que solo usabas a las mujeres para cumplir tus fantasías
- lo hacía, pero no eres cualquiera, eres tú. Esto solo una actividad que me gusta hacer cuando práctico sexo, pero también puedo hacer el amor ¿sabés?
- ¿Te encanta que te golpeen con tu propia fusta y que follen? - se ríe de mí
- a la única que quiero golpear con mi fusta y follar es a ti señorita Johnson. Y amanecer contigo tiene sus ventajas, puedo cogerte a la hora que sea. - eso no lo discuto.
- ¿Entonces que esperas para hacerlo?
- sí, y estas esquivando lo que acabo de decirte. ¿Que sientes por mí, Isabella Johnson?
No sé qué decirle respeto a eso. Él dice que está enamorado de mi, no con las mismas palabras pero siente amor, ¿No significa lo mismo? Y no, no correspondo a ese sentimiento aún. Tal vez con el tiempo lo haga pero no ahora, solo sé que no quiero estar lejos de él y que me hace sentir bien.
- es difícil decírtelo David. Me gustas y no mentí cuando dije que quería intentar algo, pero no quiero volver a cometer el mismo error tres veces y que me rompan el corazón por milésima vez
- lo sé, lo siento, estoy presionando demasiado.
- si un poco. Solo dame tiempo, llevamos teniendo sexo solo dos semanas
- está bien.
Su mano derecha baja por mis pechos y mi abdomen acariciando en el proceso, esa misma mano se pierde entre mis piernas trazando círculos en mi clítoris, lo que me reaviva de inmediato.
Me lleva a la cama de vuelta y no duda ni un segundo en estar otra vez dentro de mí como la noche anterior, me muevo al compás de sus embestidas deleitándome con toda su hombría. Su erección golpea justo contra mi punto G, gimo en su boca con un beso desenfrenado y acalla mis gritos cuando me vengo.
Sus fuertes músculos se tensan y siento su polla hincharse más. Esta a punto.
- No lo hagas
- ¿El que? - susurra agitado
- no te corras todavía - le digo.
- contigo es inevitable Bella - Toma mis pechos entre sus dos manos y lame cada pezón - y necesito desesperadamente venirme. Hazlo conmigo. - nos cambio rápidamente de posición y aceleró mis movimientos de cadera - ¡Vamos cariño! - sus palabras hacen efecto en mí - eso es - la presión en mi v****a aumenta y siento su dedo pulgar estimulando mi clítoris.
- ahhh - gritamos en el momento en que el clímax nos arrastra.
Sus restos se deslizan fuera de mí pero no me importa, me encanta sentir lo caliente de su semilla.
- Cada vez me matas un poco más.
- necesito pedir una cita con mi ginecóloga - definitivamente no es momento de traer hijos al mundo con esta inestabilidad - pero primero voy al baño. - sonríe cuando me levanto.
Salgo de aquella habitación y me meto en otra con ducha para un aseado rápido.
Me asusto al verlo de pie en el marco de la entrada observarme
- ¿Y si no vas?
- ¿Qué cosa? - mi ceño se frunce al no entender
- si no pides tu cita con la doctora ¿Que sucede?
- bueno, a este paso y con el modo de hacerlo voy a quedar embarazada y eso es lo último que queremos, créeme. Las pastillas del día después no son cien porciento efectivas.
- entonces tengamos un bebé. - me quedo de piedra, con la boca abierta y sin poder creer lo que acaba de decir. Es un completo absurdo que no tiene sentido ahora.
- ¡¿Estás loco?! Claro que no David. Es imposible que acabando de conocernos nos pongamos en ese plan. Definitivamente no... Y honestamente primero prefiero casarme antes de formar una familia.
- también podemos hacerlo - lo miro como si le hubieran salido tres cabezas - ya te lo he dicho, estoy enamorado de ti.
- ¡¿Pero que diablos es lo que dices?! No te amo para hacer tal locura - inmediatamente me arrepiento de lo que he dicho y más el modo en que lo dije. ¡Idiota Isabella! - David...
- sí, tienes razón. Es una completa estupidez de mi parte, o siento si te moleste - cabizbajo sale del baño. Lo que me hace sentir peor.
- ¡Joder! - mi cabeza se estrella contra los azulejos y quiero cortarme la lengua.
Pero debe entender que no es lo correcto. Lo conozco desde hace un poco más de un año cuando fue a la empresa a ver a su padre, Santiago, decidimos embarcarnos en esta aventura hace dos semanas solo por un libro y ya está haciendo planes que no van conmigo por el momento. Se supone que lo estoy intentando luego de tener decepciones amorosas y que terminara con la vida de mi hija, de repetirme que no iba a caer y lo estoy haciendo.
En verdad él me gusta mucho pero hay una gran diferencia entre gustar y amar, y lo que siento por David Lewis no se parece al amor, no al menos todavía.
Salgo envuelta en una toalla pero no lo veo por ningún lado de la habitación. Voy hasta el salón grande y la cocina pero tampoco.
Lo encuentro bañándose también en su ducha.
- David, siento lo que dije...
- olvídalo. - en su voz no hay nada que demuestre si está enojado o no. Se da la vuelta y me sonríe sincero - tienes razón, no sé en qué estaba pensando cuando lo dije. Y entiendo bien que no sientas nada... Por mi
Luego algo muy extraño sucede. Su cuerpo se desploma en medio de la tina y a mí me entra el pánico. Se ha golpeado y corro para auxiliarlo y parece inconsciente, así que salgo llamando a Máximo a gritos.
Estoy a punto de desmayarme yo también del susto.
- ¿Que sucede señorita?
- David acaba de... Está en el baño inconsciente y no despierta
- ¡joder, no de nuevo! - murmura. ¿Que significa eso?
- ¿Acaso está enfermo? ¿Que le pasa? - ignora mis preguntas y lo saca del baño desnudo para ponerlo sobre la cama, yo lo cubro con una sábana y Maximo pone una toalla pequeña en su boca y dos segundos después comienza a convulsionar. - ¡Oh Dios! - lo sostiene como puede.
- tome el teléfono del señor y busque el contacto de Teresa, es su madre doctora. - hago lo que me dice rápidamente y ella contesta al cuarto tono
- ¿David, porque llamas a esta hora?
- señora Lewis, soy Isabella. Lo siento... Es que David está convulsionando y no sé qué hacer. Estoy asustada. - las lágrimas ya caen libremente por mi cara y no me preocupo en detenerlas
- mi hijo no. - escucho su jadeo asustado - SANTIAGO DESPIERTA - grita - David tuvo una recaída, ya vamos para allá Bella, gracias - cuelga y sigo viendo cómo se revuelve.
- ¿Que es lo que le pasa?
- está teniendo una crisis tónico-clónica
- en español Maximo por favor - me acerco para ayudar a sostenerlo de los brazos y evitar que se haga daño aunque el golpe es lo que me preocupa
- epilepsia señorita - de pronto se detiene. - revise sus cajones y vea si están unas pastillas de color amarillo. - lo hago. Las veo en un rincón.
- están intactas.
- al no tomarlas corre el riesgo de que le vuelva a repetir un ataque. Él no se ha tomado ninguna.
- ¿Cómo es que le dió esto? - Dios, es la primera vez que me toca ver algo así y justamente él lo tiene.
- hace mucho tiempo él tuvo un accidente que le provocó estos ataques, debe tomar esas pastillas todos los días a una hora determinada para mantenerse bien pero al parecer no lo ha hecho. ¿Ustedes tuvieron algún... Problema?
- no - dudo. La verdad es que no sé si estábamos discutiendo - bueno, estábamos discutiendo algo y él solo... Se desplomó.
- entiendo. Eso pudo ser un detonante
¡Mierda! Resulta que es mi culpa.
- ¡MAXIMO, BELLA! - gritan desde el salón - ¡David! - la señora Teresa nos sobresalta al momento de entrar en la habitación. - ¿Cómo está? ¿Se lastimó?
- ya han parado señora Lewis. Se ha dado un golpe en su cadera estamos esperando a que despierte para que tome su medicamento... No sé lo ha estado tomando.
- por Dios.
- esto... ¿No puede curarse?
- si pero es muy riesgoso, nadie se ha atrevido a operarlo. - me mira con ojos cansados. Pobre mujer - podría quedar en estado vegetativo si le tocan alguna otra parte importante del cerebro.
Me cruzo de brazos y me hago a un lado para que ella atienda a su hijo, por suerte sabe que hacer ya que es una doctora del hospital Virgen de Valme.
- David ¿Me escuchas? Abre los ojos cariño, necesitas tomarte el medicamento
- ¿Mamá?
- aquí estoy
- Bella...
- está aquí, toma tu medicamentos - con esfuerzo se lo toma y vuelve a cerrar los ojos.
- estoy cansado. Necesito... Bella...