capítulo 9

1608 Words
Toda su familia y el resto de los invitados y amigos lo abordan para darle un abrazo y desearle un feliz cumpleaños mientras no nos quitamos los ojos de encima. David es el tipo de hombre que agrada a donde quiera que llega, ha cautivado a más de una, pero por alguna razón me ha escogido a mi. Él está irresistible con ese traje, no puedo esperar a ir de nuevo a su casa y darle su regalo especial en privado. La noche se me hará eterna. Soy la primera en apartar la mirada. No quiero ser tan obvia y que todos se den cuenta de que algo pasa entre los dos y lo que este hombre significa para mí en realidad. Se me seca la boca y las piernas me tiemblan cuando lo veo acercarse a donde estoy, esperando apartada de todos - buenas noches Isabella, que agradable sorpresa. - hola David. La idea fue de tu hermana y pues no pude decirle que no. - mis ojos se desvían a la muñeca de su mano - lindo reloj - trato de no sonreír. - fue un bonito regalo que me enviaron esta mañana. Una mujer muy especial que me trae loco, creo que será mi favorito desde ahora ya que nadie me ha hecho un detalle así - sus dedos rozan los míos en un movimiento casi imperceptible pero yo siento esa pequeña caricia como lo único que me sostiene a la tierra. Me olvidó de todo lo demás. - gracias Bella - fue con el mayor de los gustos. Escucha, tengo... - ¡David querido, Feliz cumpleaños! - una super rubia, todo curvas que lleva un vestido plateado se acerca a él con demasiada confianza y lo besuquea mientras lo estruja entre sus brazos. Inmediatamente no me gusta esa mujer y unos malditos celos tontos se hacen presentes. Defiende lo que es tuyo Bella, ¡Pero ya! Ignoro a mi conciencia. No, es su problema. - gracias Virginia. Ella es... - no lo dejo presentarme. No necesito conocer a la mujer que a simple vista se ve que está enamorada de él y es una trepadora. - los dejo. Con permiso. - me alejo de ellos lo más que pueda y busco a Giovanna. O quizás debería marcharme. La encuentro reunida con sus padres, otras personas y una pareja británica. Me uno a ellos y nos embarcamos en una conversación a cerca de mi trabajo con el libro de Simón Avila. Sin embargo en ocasiones miro disimuladamente donde se encuentran él con la plástica, pero solo está ella. Minutos después aparecen dos tíos que están buenísimos y que hablan con David con demasiada confianza, seguro son sus mejores amigos. - Así que tú eres la famosa Isabella Johnson - dice alguien a mis espaldas y me giro para verlo. Es un hombre moreno que está guapísimo - me llamo José Antonio - me da dos besos como ya es costumbre - David no deja de hablar de ti - ¿En serio? - sí. Por favor mujer, hazle caso ya. Ha sido un placer conocerte - me da su tarjeta de presentación y la guardo sin mirar. Me muevo por la casa con la copa de champagne y busco a David. Esta en una esquina hablando con su pequeña hermana y sus dos amigos. Estoy a punto de robarmelo, quiero echarme una escapadita con él a un sitio más privado y... ¡Ay Diosito! Me acerco un poco sin que me vean y alcanzó a escuchar lo que hablan - ya sabes lo que pienso de ella, David - escuchamos decirle a Gia - pero es mi amiga hermanita, Me ayudó. Además yo no la invité - seguro fue mi madre. Eso no le quita que se haya aprovechado de ti, te condujo a ese mundo que tanto te gusta. ¿Disfrutas cuando te golpean? - no lo entiendes Gia - hey David, vamos amigo ella tiene la razón, si tus padres se enteran... - si abren la boca les juro que dejaré de hablarles. Esto es un asunto mío Están hablando de la tal Virginia y su rol de sumiso, lo comprendo todo enseguida, ella fue su amante y es muy posible son compañeros de juego. ella lo inicio en esto Qué mierda... Me acerco hasta donde están y se quedan en silencio. - ¿Qué ocurre? - pregunto - nada Isabella, no te preocupes. - dice David abrazándome por la cintura. - tengo que hablar contigo, en privado. - por supuesto. - me conduce a donde lleva la cocina pero nos quedamos en medio del pequeño pasillo - ¿Qué pasa? - solo quiero saber una cosa. ¿Aún te acuestas con Virginia estando conmigo? - su rostro se pierde el color y me mira con horror. - claro que no - contesta sin dudar y siempre mirándome a los ojos. Suspiro porque le creo - solo estuvimos un par de veces y se acabó. - está bien. - carajo, no quiero volver a pasar por lo mismo - ven, vamos a bailar. Durante una hora todos bailamos y bebemos, él me presenta ante algunas personas como su amiga y yo lo agradezco. Pero la verdad es que ya me quiero ir y llevarme al cumpleañero de su propia fiesta. La mujer Virginia se ha mantenido un poco alejada, pues más le vale que así se quede. Lejos de MI HOMBRE. ¿Tu hombre Isabella? Sí, mío Él me devuelve al presente cuando me lleva casi al centro del salón y comenzamos a movernos al ritmo de Solamente tú de Pablo Alborán. Me acerca lo más que pueda a su cuerpo rodeándome por la cintura mientras mis brazos van a sus hombros también abrazándolo. Tararea la canción suavemente en mi oído y todo a nuestro alrededor, simplemente desaparece. - y tú, y tú, y tú, y solamente tú, haces que mi alma se despierte con tu luz... Algunas se nos quedan viendo y no es para menos. Estamos abrazados como si fuéramos una pareja de recién casados haciendo su baile. Y no me molesta en absoluto, me encanta que me tenga abrazada así, me gusta el calor y la seguridad que me transmite. Es una hermosa canción, describiría con ella perfectamente el amor que sentiría por alguna persona. - gracias por estar aquí Bella. Es el mejor regalo de todos. Yo... - me dice. - me gustas demasiado y apenas te conozco. El también me gusta mucho y quiero corresponderle el sentimiento pero supongo que es una tontería, hemos.llegado demasiado lejos ya. - entonces espero que también te guste el que te espera en casa - me mira sin entender a que me refiero pero le respondo a su pregunta no formulada - quiero intentar algo contigo David, en serio quiero conocerte, confiar en ti... Quererte. - y recuerdo lo que sucedió en la cena - Sabes que mentí cuando dije que no lo sentía, pero lo siento en cada centímetro de mi piel cuando te tengo cerca y me tocas. Justo esta conexión. Se queda mudo ante mi confesión. Y luego una enorme sonrisa se planta en su cara amenazando con partirla en dos. - ¿Qué tal si nos largamos de aqui? Quiero ver mi sorpresa ya. - me causa gracia - ¿Y tu fiesta? - no me importa, ellos ya me tuvieron suficiente durante 30 años. Quiero mi sorpresa ahora. - no podemos, tus familia... Dejamos de bailar y al volvernos vemos a su madre con lágrimas en los ojos, Gia y sus dos amigos tienen una sonrisa de oreja a oreja, su padre solo nos observa con bastante atención pero con amabilidad. Solo una mirada envenenada está sobre nosotros, la de Virginia, pero no puede importarme menos. Somos él y yo a partir de ahora. - sé que la espera valdrá la pena. *** Después de despedirnos de su familia los cuales estaban totalmente asombrados porque él dejará su fiesta conmigo, que supuestamente no tenemos nada en común y que no me agradaba en absoluto; al fin hemos llegado a su casa. Mi coche se quedó allí así que me despreocupo del todo. La tensión s****l entre los dos es enorme y como imanes nos atrae. Me tiro a sus brazos para besarlo apasionadamente, su lengua se enreda con la mía y cuando creo que me va a tomar allí en medio de la entrada, se detiene. - entonces ¿Dónde está mi otra sorpresa? - debes cambiar tu ropa por una más adecuada. Sé algunas cosas de como funciona el rol de sumiso y el de dominante, algunos usan trajes o pantalones de cuero, sin embargo David no parece de esa clase de sumiso. - ¿a que te refieres? - yo te voy a esperar en el ultimo cuarto que está arriba a la izquierda mientras tú te cambias, en tu habitación - le guiño un ojo y me alejo de él contoneando mi trasero. Espero que haya captado la indirecta. Rápido me encaminó hasta donde he dicho que sería nuestro encuentro. Entro allí y me cambio por el vestido de cuero brillante súper sexy y ajustado al cuerpo. Me hago una cola de caballo y me maquillo más. Sobre la cama está todo bien puesto y esperando por el hombre al que voy a sodomizar. David entra cinco minutos después y creo que me equivoqué. Trae un pantalón corto de cuero y un arnés que se cierne sobre los músculos de su pecho. En la mano trae un collar, su piel canela brilla y siento esos irresistibles deseos de lamerlo todo. que empiece el juego...
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