Maratón 2/2 . . . Me sorprendió ver a Lucy en la exposición, ya que nos había dicho que no podría darnos clase por un problema personal. Y tuve un mal presentimiento cuando por primera vez vi a Alessandro con una expresión de apatía en su rostro al mirar a Lucy, como si encontrársela hubiera sido un golpe de mala suerte. —¿Cómo pudiste mentirme Alex? —le increpó Lucy, mirándolo con resentimiento—. Dijiste que no podías venir porque tenías un asunto personal que atender. Dijiste que no ibas a trabajar hoy. —Y en efecto, Lucy. Yo no estoy trabajando hoy—le respondió Alessandro tranquilamente. Lucy enarcó una ceja con sequedad. —¿Entonces qué haces aquí si no estás trabajando? —No tengo que darte explicaciones, Lucinda. Por favor, deja de exagerar. Fruncí el ceño cuando escuch

