Arianna se encuentra cerrando el restaurante casi a las 11 de la noche, es fin de mes y toca dejar todo ordenado para el día siguiente, ha aprendido de su nana a no dejar pasar los cierres de fin de mes, sabe que sus empleados dependen de ese sueldo y pues trabajan mejor cuando están felices, termina de cerrar y sus llaves caen al piso, se inclina para cogerlas cuando siente un cuerpo tropezar con ella y caerle encima, como ha aprendido en sus clases de defensa personal, gira con agilidad para quedar sobre la persona y doblar su brazo por la espalda.
- Mal nacido, pervertido, creías que te la iba a dejar fácil - susurra entre dientes sobre la oreja del hombre que a pesar de tener un olor a alcohol tiene un olor familiar que ella recuerda haber percibido antes.
-Ahhh... suéltame loca - dice el hombre entre sus quejidos por la presión que ella ejerce con la llave.
- Locaaaa, no enfermo, te llevare a las autoridades, dice halándolo para que este se ponga de pie y mientras lo hace logra a pesar de su estado atrapar a Arianna contra la pared y lograr mirar quien era su agresora.
-TU... - dice Noah mirando la cara de sorpresa que ella también tiene, sabia que su olor le era familiar, un hombre tan guapo y varonil obvio debe tener una esencia especial - podría encerrarte por agredir a un efectivo de policía.
- y yo podría denunciarlo por intento de violación - le replica ella con las mejillas rojas del enojo, como puede ser tan lindo y tan bestia al mismo tiempo se preguntaba, no era una chica de apreciar mucho las cualidades de los hombres pero la verdad era que Noah parecía ser algo muy agradable a la vista - yo solo me defendí de un ebrio que intento abusar de mi - le dice desafiante con el mentón elevado, cosa que el vio muy tentador para pasar sus dedos por la longitud de su cuello, con los tragos que tenia encima ya no sabia lo que pensaba, sacudió su cabeza con fuerza y soltó el agarre que le tenia.
- Lo siento, solo tropecé contigo cuando me dirigía a mi apartamento - se excuso señalando la edificación de apartamentos frente al restaurante, Arianna abrió sus ojos y palideció como si se hubiese topado con el mismísimo diablo, sabia que la cara de Noah también le era familiar pero con esa cabeza tan despistada que tenia, no lo había identificado.
Piso 10, apartamento 827 - dice en un susurro que Noah a pesar de su estado logra escuchar.
- Si... ¿como... como lo sabes? - pregunta arrugando su entrecejo.
-Tocino bien cocido, café de la casa, huevos revueltos sin yema, tostadas sin bordes, zumo de naranja sin grumos, fresas en trozos con crema de leche y un pudin de arándanos cortesía del chef a las 8 con 50, ni un minuto mas ni un minuto menos… - recita mecánicamente Arianna mas para ella que para el al recordar el platillo que lleva todos los sábados y deja en la entrada del apartamento del hombre en una mesa que este a dispuesto para que sea dejado su domicilio.
- ¿Tu lo preparas? Pregunta mientras siente como aquellas palabras van quitando el efecto del alcohol sobre el.
-No todo y no siempre - dice levantando los hombros para quitarle importancia al asunto - debo irme, es tarde - mira su reloj y se da cuenta que a durado mas de media hora en ese mismo lugar con ese hombre.
Noah se hace a un lado para dejarla pasar pero con un extraño impulso la toma de su muñeca lo que hace que esta se gire extrañada y con las cejas arrugadas, es un gesto que a Noah le ha gustado ver en ella, sus pecas regadas por sus pómulos y su cabello rojizo hacen que se vea tierna, basta Noah, compórtate, se regaña mentalmente mientras la suelta.
- Lo siento, solo que no me he presentado - dice extendiendo su mano, la cual ella toma con suavidad, el no sabe si es el efecto del alcohol o alguna fuerza extraña que lo posee, pero al tomar su mano la sube hasta sus labios para depositar un beso el cual es suave y logra percibir ese delicado olor que emana de ella, luego baja la mano lentamente mientras la mira a los ojos, y desliza la yema de su dedo pulgar por el dorso de la mano, notando la sedosidad de su piel - Soy Noah... Noah O' Connor, un gusto.
La chica quedo indefensa ante ese contacto con el hombre y es que Noah desprendía una sensualidad que podía hacer derretir a la mas fría y despistada de las mujeres, en este caso ella que vivía con la cabeza volando entre las nubes.
- Un gusto también señor O'Connor - pudo articular Arianna, retirando el agarre de aquel hombre que no alejaba su intensa mirada - ahora debo irme - termina de decir para salir caminando a prisa, no sabia que era eso tan intenso que había pasado, la reacción de todo su cuerpo al contacto con aquel hombre no era algo que le pasara a menudo, pues siempre había dejado de lado su interés por el sexo opuesto.
______________________________________________________________________________
Ha pasado un mes muy largo para Arianna, Maya, su amiga de la aerolínea le había mencionado de un descuento para uno de sus viajes, así que tuvo que esperar hasta las fechas indicadas para comprar sus boletos, seria un viaje que disfrutaría mucho pensaba la joven pues había tomado la decisión de llegar a las playas nudistas de Ibiza y tomar el sol completamente desnuda, era una idea que deseaba experimentar, sentirse completamente libre y relajada, pensaba eso mientras ve a través de una de las ventanas del restaurante, sin darse cuenta de todo lo que este viaje cambiaria su vida.
-Ari, debes venir a la cocina pronto - dice Paul uno de los camareros - es Clara, creo que ya... - el joven no puede decir mas porque Arianna se para de un salto camino a la cocina.
- ¿Cómo estas cariño? - le pregunta a la chica que tiene cara de dolor y se encuentra sostenida a la pared respirando con dificultad.
-Horrible Ari, esto es horrible.
-Está bien, tranquila, Paullll…- grita para que el chico se acerque.
-¿Dime?
- Pide un taxi y luego llámale a Andrés, dile que su mujer va a dar a luz ya, que nos alcance en el hospital.
-Ok - dice Paul mientras desaparece de la vista de todos.
- Ven, vamos a la entrada a esperar el taxi - Arianna toma del brazo a la chica y se dirigen a la entrada, en pocos minutos llega el auto y salen rumbo al hospital - tranquila, respira, estarás bien le va diciendo a la asustada mujer que está a punto de dar a luz mientras los enfermeros se acercan para ingresarla a la sala de parto.
Arianna ve como se alejan mientras toma asiento en la sala de espera, no imagina estar en aquella situación, pero entiende la necesidad de las parejas como Clara y Andrés desean formar una familia, por supuesto que seria lindo, piensa, pero definitivamente no se visualiza trasnochando con un bebe, o llevándolo en coche, o dándolo a luz, por Dios, eso es peor, piensa mientras un escalofrió recorre su espalda, no, definitivamente no se ve siendo madre.
-¿Como están? - pregunta un acelerado Andrés mientras Arianna se pone de pie para saludarlo.
-Están en sala de parto, esperando noticias, siéntate y tranquilízate un poco ¿si? - le dice para que Andrés se relaje pero este no se encuentra nada calmado, saber que su hijo y su mujer están en ese cuarto y que aun no le digan como va lo tiene nervioso, es su primer hijo y Clara es su mundo, siempre la cuida, la mima y la consiente, no se opuso a que siguiera trabajando porque pensó que era mejor que estuviera rodeada de sus compañeros por si le daban los dolores y sabia que Arianna la apreciaba mucho, el apartamento donde vivian era muy solitario y le preocupaba que ella estuviera sola, por eso había solicitado un puesto de oficina en la comandancia para no patrullar y poder estar en las noches con ella, al pendiente de tan esperado momento.