—Libre albedrío —Freya le gruñó—. Simplemente abólelo y obligue a traerlo a este mundo una vez más. No me importa si lo consideran malvado, otros hacen cosas mucho peores. Devuélvemelo. Selena suspiró y la dejó ir, se levantó y la miró desde arriba. —No puedo, su vida está fuera de mis manos, estoy atada por las leyes de quien lo creó en primer lugar, Freya, lo sabes. Si pudiera, ¿no crees que ya lo habría hecho? La profecía dice que deben nacer de Moonflower. ¿Sabes qué tan raro es eso? —No sería raro si no hubiera libre albedrío, quítaselo y haz que suceda —declaró Freya y se alejó. —¿Y qué pensaría él de eso? Cuando regrese a este mundo, que lo forzaste a existir. ¿Querría ver que caes al lado oscuro? —Podía oír a Selena siguiéndola—. Tienes más de un compañero. Ven al templo y quéd

