—¿Qué? —él fruncía el ceño, y ella podía verlo realmente pensando en ello. Lo observó girar y mirar a su Beta. Kane le sacudió la cabeza. —Lo siento, Parker, en realidad no recuerdo la redacción exacta de eso. Aunque sé que ambos firmamos la cláusula de los cachorros, marcamos la casilla de no cachorros, en ese acuerdo de separación —Dijo Kane. —Eso hicimos —Dijo Bella. —Me mentiste, Belladonna. No entiendo por qué harías eso. ¿Era yo un monstruo tan terrible para ti? ¿Un compañero bruto? —preguntó. —No, no lo eras —Sacudió la cabeza—, Pero sugiero que vayas a casa, Parker, no te voy a entregar a mi hijo ahora, solo porque después de todo este tiempo quieras finalmente reclamarlo. También tienes una Compañera Regalada por la Diosa, la trajiste enfrente de mí, como prueba de que la hab

