Momento más bajo

1970 Words
Una semana pasó y en ese hospital estuve sola, no volvió a verme ni una vez, aunque sea por apariencia, por callar la habladurías, por vergüenza o arrepentimiento. Pero no ninguna llamada fue capaz de darme, allí sola con mi corazón herido, me cuestioné qué había hecho mal, porque me estaba haciendo esto, yo creí que teníamos una buena vida que lo hacía feliz, pero supongo que nada fue suficiente, entre rabia, dolor y culpa porque si me culpe a mi misma, me hice a mi responsable de su infidelidad, como si ya no había tenida suficiente con sus palabras hirientes y su abandonó. En esos días solo pude pensar en cómo le di cinco años, como deje de ser la mujer arriesgada, la que quería comerse al mundo, la que soñaba con ser la mejor arquitecta del país y llevar la empresa a la cima, pero en cambio me dedique a ser ama de casa por pedido suyo, mis proyectos y planos se los dí y deje que el presentará todo como suyo, mientras yo solo vivía a sus espaldas, con la estúpida idea de si él llegaba a la cima era suficiente, me sacrifique a mi misma por ayudarlo a triunfar, a ser exitoso y ahora que lo habían logrado solo me engaño y dejo aquí abandonada como si yo no valiera nada, como si no hubiese estado a su lado por cinco años. Pero al final todo esto era mi culpa, yo le había dado todo en bandeja de plata incluso mi vida, dolía aceptarlo pero fui yo misma quien dejó que él la usará, la limitara y hasta la hiciera perder al bebé que esperaba. De todo era lo que más dolía, un bebé que busqué por mucho tiempo, uno que dijo querer, que fingió añorar, y por su engaño lo perdí. Samuel me había quitado todo pero eso sin dudas era lo que más dolía. Al salir del hospital mi madre fue por mí pero se le notaba la molestia, pero que podía extrañarme no había ido a verme ni un día, estaba sola, muy sola y aunque trate de que eso no me afectará en el fondo si lo hacía, acababa de pasar por un momento muy difícil y no tener a nadie quien te apoye o diera un poco de aliento era aún más deprimente. —Gracias por venir mamá. Aun así agradecí, aunque sentía que no debía hacerlo. —De alguna manera debías volver a casa, pero debes saber que esto que pasó es el colmo Maya. ¿cómo fuiste a dejar que Samuel se buscará a otra mujer? Su reproche golpeó mucho más de lo que debió, ella me estaba culpando, no es suficiente con todo ya. —Él buscó otra mujer porque así lo quiso…. —No Maya, un hombre busca a otra mujer porque la que tiene en casa no lo satisface lo suficiente, te lo dije muchas veces. —Mamá le di todo de mí, todo lo que quiso, no hubo nada que le negara y aún así me traicionó, me hizo perder a mi bebé, ¿por qué me estás culpando? Sabes que anda con Sandra, la mujer que se supone es mi amiga sin mencionar nuestro lazo familiar —Guardó silencio un momento, mientras yo me sentía morir otra vez al mencionar lo que pasó. —Disculpa Maya, pero ese bebé lo debiste cuidar tu. Tú eras la embarazada no Samuel. La observe sin poder creer lo qué acababa de decir, también perder al bebé era mi culpa, trague varias veces tratando de procesar lo que dijo. —¡Mi culpa! —Grité —¡Mi culpa! —Volví a gritar esta vez sintiendo como mi garganta ardía —¡Para el auto mamá! —Deja el berrinche Maya —dijo con molestia ignorando mi pedido. —¡Detén el auto ahora! —Me observó molesta pero después de unos segundos lo hizo —Gracias por venir y gracias por mostrarme que como hija te valgo muy poco, lo que Samuel hizo conmigo me rompió, me quito todo en una noche y tu lo defiendes. Pero te juro mamá que esto me lo va pagar, es lo que es gracias a mi y me voy a encargar de que lo recuerde hasta el último día de su vida. Baje del auto después de eso ignorando su llamada, culparme ya era el colmo, para ellos Samuel siempre fue el hombre perfecto, de hecho también lo era para mí hasta hace una semana, pero que bueno que me dijo su pensar así sabía con quien podía contar y era obvio que con ella no. Tomé asiento en una banca, meditando qué hacer a continuación, y la verdad pocas ganas tenía de volver a esa casa, aunque debía hacerlo al menos para sacar mis cosas, sobre todo las llaves de mí departamentos que por suerte aún conservaba. Como si él cielo hubiese escuchado mis súplicas Yira una vieja amiga a la cual casi no veía llamó, pensé en no responder, pero en mi situación de soledad actual sus consejos eran lo justo que necesitaba. —¡Hola! —Respondí. —Maya ¿estás bien? —Sonó preocupada —acaba de volver de viaje y bueno se rumoran algunas cosas. Sonreí con rencor ya imaginaba cuales cosas, aparte de todo también me convertí en el chisme de la ciudad. —Si quieres o necesitas podemos vernos. —¿Estás en tu casa? —Le cuestioné. —Si en el departamento de siempre, ¿vendrás? —Estaré allí en un rato y Yira gracias por preocuparte. Le agradecí, después de una semana era la única que preguntó por cómo estaba. —Ni lo menciones, te quiero lo sabes. Colgué después de eso y tomé un taxi, un poco de desahogó me haría bien. Inhale aire varias veces y contuve las ganas de llorar después de tocar el timbre y sentir el abrazo reconfortante qué me dio, nadie lo había hecho ni siquiera mi madre. —Me alegra tanto verte —Comentó después de entregarme una taza de té. —También a mí, hace tanto que no te veía me alegra ver que estás bien —Le respondí. Le una pequeña sonrisa, la verdad si me alegraba verla, Yira había sido mi mejor amiga en la universidad, después me casé y me aleje de todos como una tonta. —No importa la distancia seguimos siendo amigas y me preocupe al ver todo lo que se rumora, ¿enserio estas bien? —Negué. Le conté todo hasta la pérdida de mi bebé, allí entre lágrimas, un abrazo y palabras de aliento pude desahogarme, pude sacar lo que por dentro me estaba ahogando, aún después de una semana todavía seguía sin poder asimilarlo del todo. —Samuel es un maldito, él no merece que sufras así, quiero que limpies tu cara y vuelvas a ser tu y le demuestres que él sin ti no es nada —Me dijo bastante ofuscada. —Lo he pensado también pero empezar de cero….. Me va a llevar un tiempo pero supongo que debe ser así, nunca pensé que él…. que lo nuestro acabaría algún día, creí como una idiota que sería para siempre. —Lo sé, es difícil, pero lo vas a superar. Un día mirarás atrás y no sentirás absolutamente nada ni siquiera rencor —La escuché decir y eso esperaba. Pero ahora todos lo que quería era vengarme, hacerlo pagar, pero aún no lograba encontrar como. Me quedé allí un rato y entrada la tarde decidí ir por mis cosas a la casa, no iba a volver allí, no tenía fuerza para quedarme en un lugar en donde me engañe a mi misma y creí que era feliz. Yira se ofreció a acompañarme y lo agradecí porque no quería enfrentar esto sola. Al llegar mis llaves ni siquiera abrieron la cerradura, me reí de mí misma al ver cómo era tratada, me había sacado de mi propia casa, toque el timbre y después de varios intentos la misma se abrió por él. —¿Qué haces aquí? —Me cuestionó con molestia. —Vine por mis cosas —intenté entrar pero él en respuesta tomó mi brazo y me hizo detener. —Ya van a traerlas, tú aquí no vuelves a entrar. —¡Eres una basura Samuel! viví aquí por años y ahora no puede entrar a recoger mi cosas si siquiera —Le reclame. Guardó silencio mientras yo veía cómo los empleados de la casa sacaban las maletas con mis cosas, me quedé allí de pie observando como era expulsada de mi propia casa. —Falta mi carpeta de dibujos —No está aquí me soltó —Sí lo está, entregamelo. —Ya te dije que no está —Empecé a reír de manera irónica. —Quedatela de todas maneras ambos sabemos que no podrás terminar el boceto —Le dije en tono burlón y me di la vuelta para ver a Yira metiendo las maletas a su auto. —Espera Maya, te falto esto —Me giré al escucharlo decir para toparme con unos documentos que decían demanda de divorcio. Un dolor intenso atravesó mi pecho, las imágenes de todo lo vivido con él pasaron por mi cabeza y mientras lo veía observarme con desagrado yo me sentí morir, después de todo no era tan fácil dejar de amar a alguien en una semana, ni tampoco decirle a tu corazón que no sufriera. Inhale a profundidad y al soltar el aire le di una sonrisa y rompí los mismo en su cara provocando una mirada de fastidio en él. —No voy a darte el divorcio, si quieres mete la demanda y esperemos que todo siga su curso. No me soportas pero tendrás que seguir cargando conmigo a cuestas como tu esposa —Le dije después de lanzar los papeles rasgados a su cara. —Tú …… —Maya ya es hora de que entiendas que no eres nada en su vida, ya dale el divorcio y déjanos ser feliz. De pronto Sandra apareció tras él, la descarada tenía puesta una camisa de él y su cabello lucía un tanto alborotado, se notaba que había estado teniendo intimidad, una semana y ya la había llevado a vivir a mi casa. Observe a Samuel con incredulidad qué se removió un poco incómodo pero yo termine de romper el poco hilo de cordura y calma que había estado albergando, no fue suficiente engañarme, la había instalado en mi casa. —¡Para eso quieres el divorcio! —Le cuestioné con burla —Pues me alegra decirles que tendrán que seguir con su relación clandestina porqué yo no voy a darte el divorcio, no por las buenas. Me giré mientras intentaba contener las lágrimas que amenazaban con salir, no lo merecía, ninguno de ellos merecía verme así. —¡No seas patética Maya! deja de rogar por un hombre que no te ama —Soltó Sandra con molestia. —Más patética eres tú que no fuiste siquiera capaz de exigirle un lugar nuevo para vivir, te conformaste con la casa en la que yo viví por años….. Pero lo entiendo Samuel debe ahorrar y mucho después de hoy ya no tendrá quien le diseñe ningún proyecto….. Temo decirte Sandra que acabas de conseguir a un mediocre que aparenta ser quien está lejos de ser. Le di una última mirada cargada de rencor y sin más me alejé de allí, mientras escuchaba a Sara renegar a mis espaldas y Samuel guardar silencio. Aquello dolió, tanto que no sé cómo hice para no derrumbarme frente a ellos, pero una cosa sí era segura la venganza llegaría y de donde Samuel jamás le vería llegar eso me lo jure por mí y el bebé que me hicieron perder.
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