Clara Me estremezco cuando uno de sus dedos recorre la curvatura de mi columna vertebral, mis labios se curvan en una sonrisa grande, una que no reconozco, porque no es la misma que tengo para mis padres, familia o amigos, no, está es completamente nueva, distinta, refrescante. Sus labios hacen contacto con mi nuca y suspiro, sigue haciéndome cariño, sus manos pasan por distintas partes de mi piel, despacio, tanto como si fuera una pluma, son leves roces que me tienen enloquecida, toques que están arrasando con todo a su paso, bajando barreras, acabando con cada una de mis excusas, esas que puse desde la primera vez que nos vimos. Mi hermano se encontraba en su habitación, tratando de adaptar un nuevo programa, algo que necesitaba para su proyecto de la escuela. Sam se había ido con Mat

