¡Bip,bip,bip! La bocina de la camioneta de Lizzie avisaba que había llegado a la cabaña de Ashley. Markus y Laurence salieron y desde el portal de la casa verificaron que en efecto era su cuñada la que había llegado. Lizzie respiró profundamente al contemplar lo espectacular que veían los maridos de Ashley que vestían solo con pantalones, sin camisa arriba, con sus cabellos desarreglados. —¡Increíble esta mujer!... Se come a estos dos ejemplares a la vez debe experimentar una oleada de placer—decía Lizzie en voz alta. Ashley apareció en medio de ellos, les dio un beso en la boca a ambos y se fue corriendo hasta la camioneta. Ambas mujeres se saludaron amablemente como si fueran amigas de toda la vida y se fueron inmediatamente del área. —¡Gracias Lizzie!... Necesitaba que alguien m

