Ashley fue al comedor esperando encontrar su desayuno hecho, pero no había nada. La cabaña no recibió la visita de nadie y todo estaba como el día anterior. La mujer trató de conectarse con Markus, pero no lo sentía cerca, tal vez se había ido a ver a su padre. Se dispuso a tomar el café que pudo hacer, cuando salió al portal de la casa, allí estaba Laurence. Era inevitable no quedar impresionada por el cuerpo tan fornido que tiene y su mirada de villano que lograba expresar junto a su sonrisa cínica. El hombre se dirigió hacia ella, se empezó a quitar su camisa para volver a descubrir su torneado pecho con los tatuajes que recorren en ambos brazos. Gran parte de las heridas habían desaparecido, se veía lleno de vitalidad, entusiasmo y con una sonrisa de alegría de volver a la acción.

