El cuerpo de Rebeca estaba bastante maltratado por los zarpazos y mordidas que le propinó Ashley. Se retorcía del dolor en la sala de la cabaña de Ashley, la chica no la quería ni ver y sentía rabia al observar que Markus la atendía con una atención especial. —Ashley, nuevamente te pido que la ayudes, las mordidas de una hembra dominante pueden llegar a ser letales para ella. Su corazón se puede detener y al final morir. Sé que Rebeca fue una tonta en atacarte, perdónala. Ashley estaba molesta, iracunda se movía de un lado a otro no entendía qué hacer en aquella situación. —¿Qué se supone debo hacer? —preguntó la chica. —Tú tienes conocimiento de hierbas para sanar el cuerpo de una persona y de un lobo. Debes tener algo para mitigar el sufrimiento de Rebeca. Según mi madre la saliva

